Titulares

jueves, 23 de julio de 2026

La para al microtráfico


Por: Diogenes Morillo Miranda
Sociólogo, master en políticas púbicas y asesor de seguridad empresarial
ballenaamarilla@gmail.com

En las jergas urbanas actuales, el término “la para” se utiliza para describir aquello que impone control, freno o temor sobre una determinada actividad o dinámica social. En el ámbito institucional, esa función de contención frente al crimen encuentra una expresión concreta en el trabajo de la Dirección de Inteligencia (DINTEL) de la Policía Nacional, unidad que ha asumido un papel relevante en la lucha contra el microtráfico y en la recuperación de espacios afectados por las actividades ilícitas.

Si bien la lucha contra el narcotráfico en la República Dominicana ha estado marcada por la acción firme de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), institución que históricamente ha concentrado sus esfuerzos en enfrentar las estructuras criminales de mayor escala y las redes internacionales de tráfico, el fenómeno de las drogas exige también una respuesta decidida en el nivel territorial.

El microtráfico, muchas veces relegado en la discusión pública, representa una de las manifestaciones que más impactan la vida cotidiana de los ciudadanos. Los puntos de venta de drogas instalados en barrios y comunidades funcionan como centros de abastecimiento para dinámicas delictivas asociadas a la violencia, los robos, las pandillas juveniles y el deterioro progresivo del tejido social.

Es precisamente en ese escenario donde la intervención contra el narcomenudeo adquiere una dimensión estratégica para la seguridad ciudadana, debido a que estos mercados ilegales convierten la inseguridad en una experiencia cercana y permanente para miles de familias.

La DINTEL ha desarrollado una ofensiva sostenida contra estas estructuras, orientada a identificar, intervenir y desarticular puntos de distribución de drogas que operan en distintos sectores, incluyendo modalidades modernas como la entrega a domicilio de sustancias controladas. Entre abril y julio de 2026, esta unidad reportó la ocupación de más de 30 mil porciones de sustancias narcóticas, una cantidad que representa un volumen significativo de drogas retiradas de las calles, además de otros decomisos vinculados al tráfico y distribución de sustancias ilícitas.

Cada punto de droga desmantelado constituye una reducción en la capacidad operativa de las redes criminales. Cada intervención representa la recuperación de espacios comunitarios que habían sido utilizados para actividades ilegales y una oportunidad para devolver tranquilidad a sectores que durante años han convivido con la presión del crimen.

Los resultados obtenidos en la lucha contra el microtráfico quizás no alcanzan siempre la misma exposición mediática que las grandes incautaciones de drogas provenientes de operaciones internacionales; sin embargo, su importancia social es inmediata. Es en los barrios donde se percibe con mayor intensidad el daño generado por estas redes: jóvenes captados por economías criminales, familias afectadas por la adicción y comunidades sometidas a escenarios de violencia.

Por ello, cada operativo dirigido contra el narcomenudeo representa mucho más que un decomiso de sustancias prohibidas. Constituye una acción preventiva, una recuperación del control territorial y un aporte directo a la construcción de comunidades más seguras.

Enhorabuena por los esfuerzos desarrollados por la DINTEL en esta batalla, porque enfrentar el microtráfico es también defender la paz social, proteger a las familias y fortalecer la seguridad ciudadana.

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