Titulares

sábado, 8 de julio de 2023

Feminicidios en RD: ¿No se escucha la voz de alerta?



Por: Wendy Carrasco

Las causas de los feminicidios en República Dominicana se han analizado desde diferentes perspectivas, sin que se concreticen soluciones definitivas que permitan mermar la alta tasa por muertes violentas de mujeres que lacera la sociedad dominicana y enlutece la familia.

Una voz de alerta retumba nuestros sentidos, pero lamentablemente no se escucha. Será que nos estamos volviendo insensibles y todos los males les buscamos explicaciones, e incluso, buscamos cómo justificarlos.

La voz de alerta está, pero no es escuchada.

Los feminicidios no solo acaban con nuestras mujeres, madres, hijas, hermanas, tías, sobrinas, vecinas u otros atributos de la mujer, sino que también pudieran llevarse consigo la inocencia y salud mental de los niños, niñas y adolescentes que pudieran existir en esa relación, quedando huérfanos, y peturbados al presenciar en ocasiones, esas terribles escenas de violencia.

En los últimos tiempos, hemos sido testigos que estos hombres capaces de matar a una mujer para de alguna forma demostrar su supremasía y develar una cultura machista, tienen la “osadía”, la “crueldad”, también de matar a sus vástagos o hijastros. Profundizo aún más, a cualquiera que se interponga en la “desgraciada” decisión de quitar la vida a su pareja o ex pareja sentimental.

¿Qué estamos esperando como nación? ¿Cuáles son las políticas sociales, políticas educativas que se están ejecutando al respecto para detener los feminicidios?

Mientras estemos apegados más a lo externo, a lo que se ve, dejando a un lado las buenas costumbres, sin preocuparnos por criar sanamente a nuestros hijos, y enseñarles sobre el amor propio y hacia los demás. Sobre el respeto a la vida y la dignidad humana, continuarán en la palestra pública estas desafortunadas noticias.

Hay valores que debemos inculcarles a nuestros hijos: varones y hembras, como por ejemplo, que nadie es dueño de otra persona, aún estén casados legítimamente, porque la vida es un regalo de Dios y se termina cuando Él lo decide.

Los casos de feminicidios en nuestro país, van más allá de crianzas, son patrones que se deben romper, estableciendo nuevas políticas y programas sociales que vayan dirigidos específicamente a combatir este mal.

Es necesario que se de seguimiento contundente a las querellas y demandas de las mujeres en las fiscalìas de nuestras comunidades y que la familia también se convierta en veedora de las mujeres en estado de vulnerabilidad, porque de lo contrario, seguiremos sepultando mujeres cada 48 horas, como muestran los últimos informes y noticiarios.

Mujeres jóvenes y adultas de alguna manera dan su voz de alerta, porque se sienten en peligro de muerte y otros tipos de violencia.

Está de nosotros como sociedad, Estado y país, que se vaya a su defensa, sea cual sea la causa, nadie tiene derecho sobre la vida de otra persona.
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