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martes, 11 de agosto de 2026



Por: Emiliano Reyes Espejo

Los agricultores del suroeste se preguntan a diario ¿de qué lado está Dios?

Los habitantes del Sur, especialmente de Barahona, Neyba, Tamayo y zonas aledañas son creyentes hasta la médula e invocan a diario al Señor en sus oraciones (al acostarse y al levantarse).

Pero no entienden algunas cosas que les perturban. Pese a su cotidianidad religiosa tienen que preguntarse si la Providencia Divina ¿está con los campesinos o con el Consorcio Azucarero Central (CAC)? ¿A quiénes amparan los pastores en las Litis permanente de los campesinos contra el desalojo de sus tierras?

¿Dios defiende la bonanza del CAC o a los campesinos desalojados de sus predios ancestrales por parte del emporio agroindustrial? Las reseñas de prensa que logran divulgarse en la zona afirman que esta empresa utiliza la furia de sus destructivas maquinarias de acero y hierro (tractores) para avanzar acompañadas de fuerzas del ejército y de la policía nacional en destrucciones de predios agrícola.

Estoy convencido de que Dios está con los campesinos. No hay lugar a dudas. Así lo hace constar el rol asumido por la Diócesis Católica de Barahona frente a las acciones del feudo cañero. Pero eso no ha sido suficiente, de cara al ímpetu con que el gobierno (CEA, INAZÚCAR, IAD, el Ejército y la Policía) defiende las acciones del Consorcio Azucarero en esta zona del Sur.

“La Diócesis de Barahona mantiene una postura firme de rechazo frente a las acciones de fuerza del consorcio”, precisan analistas. Reseñan que la Iglesia Católica ha calificado “la destrucción de cultivos menores mediante maquinaria pesada como un atropello contra los medios de vida de las comunidades vulnerables de Tamayo y Neyba”.

Escudos humanos en la resistencia

En ese sentido, “sacerdotes, monjas y delegados sociales de la diócesis acompañan de forma física a los campesinos en las asambleas y campamentos de resistencia (como el instalado en El Polvorín), sirviendo de escudos humanos y testigos institucionales ante los contingentes militares”. Asimismo, la Iglesia “utiliza su principal órgano de difusión regional, Radio Enriquillo, para visibilizar las denuncias agrarias, educar a los campesinos sobre sus derechos territoriales e informar sobre el impacto ambiental derivado de la actividad azucarera”.

La actitud de los religiosos ha forzado al CAC a implementar “programas de mitigación social”, con miras a amortiguar las críticas de la iglesia y atemperar la realidad de los habitantes de las áreas de influencia del ingenio, los cuales históricamente han sido sumidos en la miseria.

La opacidad ¿reina de esta jugarreta histórica?

La opacidad que envuelve desde sus inicios el arrendamiento del ingenio Barahona, propiedad del Consejo Estatal del Azúcar (CEA) al Consorcio Azucarero Central (CAC) sigue haciendo su acto de presencia en el citado contrato.

Ninguna autoridad ha sabido explicar los alcances de esta extensión a 50 años a este histórico contrato, extendido hasta el año 2070 sin que el actual gobierno explique las razones atendibles, justificables de este nuevo plazo. Tampoco se explica cuáles son los “nuevos beneficios” que recibiría el Estado de parte de los inversionistas que asumen el control total de la propiedad estatal en esta nueva transacción.

Una triste historia de engaños

Es conocido por todos que el contrato original fue firmado el 13 de diciembre de 1999 por un período de 20 años, en el marco de la política de “reforma y privatización de las empresas del Estado impulsada por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Para justificar la aplicación de esta política se arguyó que “la industria azucarera estatal sufría una profunda ineficiencia productiva y una abultada carga económica para el presupuesto nacional”.

En esa tesitura, “el gobierno promovió la privatización como la única vía para reflotar económicamente el sector, prometiendo la dinamización de la región Suroeste”. Acontece, sin embargo, que los resultados de aquella prometida bonanza no han llegado, frustrando así la esperanza de las comunidades de la Región Enriquillo (Barahona, Neyba e Independencia).

La medida de arrendamiento “respondió a las corrientes internacionales de la época, que sugerían reducir el tamaño del Estado”. Para lograr ese objetivo aquí en el país se aprobó la Ley de Reforma de la Empresa Pública (Ley 141-97), “el instrumento legal que sirvió de base para justificar el arrendamiento. Esta ley buscaba atraer inversión extranjera y traspasar la gestión de empresas estatales deficitarias (como los ingenios del CEA) al sector privado mediante la capitalización, venta de acciones o contratos de arrendamientos prolongados”.

Extensión del contrato CEA-CAC

Sin ofrecer explicaciones que justifiquen la extensión del arrendamiento CEA-CAC, el actual gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM), que fue un furibundo crítico de la política del neoliberal que aplicó en su momento el PLD, dispuso en un marco de total opacidad que el contrato, firmado el 13 de diciembre de 1999 por un período base de 20 años, sea extendido para que culmine en el año 2070.

“En julio de 2023 se pactó una clarificación y extensión automática del convenio. El acuerdo se estableció bajo una modalidad de renovación automática extensible a 30 años, siempre que el consorcio mantenga al día todos sus compromisos fiscales y contractuales frente al Estado dominicano”.

Se establece en esta renovación contractual, que es “un verdadero regalo caído del cielo” para el consorcio, ya que establece que bajo las cláusulas de cumplimiento estricto vigentes, “la permanencia del CAC administrando los campos e instalaciones del ingenio podría prolongarse formalmente hasta el año 2070”.

Desplazamiento y disputas de tierras

En tanto el gobierno ha garantizado la extensión del arrendamiento a beneficio del consorcio, “organizaciones agrícolas denuncian la expropiación y destrucción de cultivos de subsistencia (como plátano, yuca y maíz) en predios estatales que familias campesinas han trabajado informalmente por décadas”.

Han evidenciado que el consorcio contamina sus cosechas con las fumigaciones aéreas, que esta empresa acapara el flujo de agua para regadío y afecta la salud de la población por la emisión de “cachipa” o polvillo de carbón derivado de la quema de caña.

Ante tan apremiante situación, diversos sectores y productores reclaman que tras 25 años de privatización del ingenio Barahona, el gobierno se aboque a revisar el contrato firmado con el consorcio, a la vez que “exigen auditar los términos del nuevo acuerdo, determinar los montos reales pagados al Estado y el cumplimiento social del consorcio”.

Igualmente, piden que se agilicen las acciones legales recientes o fallos en los tribunales de Barahona sobre “los desalojos de los campesinos”. Además, que se dé soluciones a las disputas en tribunales y respuestas institucionales en torno a los conflictos de tierra entre los campesinos de la región Sur y el CAC que reflejan una marcada confrontación judicial y social en la zona.

Ante lo planteado, nos permitimos plantear alternativas de soluciones a la imperiosa situación que altera el bienestar de los habitantes de la Región Enriquillo:



1) El gobierno debe crear una comisión técnico-jurídica que revise y transparente los alcances del nuevo contrato que extiende la entrega del ingenio al CAC hasta el 2070.

2) Las organizaciones agrícolas de la Región deben arreciar sus acciones legales contra el despojo de tierras estatales y otras medidas en su contra. Deben apoyarse aún más en la Diócesis Católica y otras expresiones religiosas, así como organizaciones de izquierda y ONG en sus reclamos al emporio. En ese sentido, crear un núcleo de abogados de la zona que le asista en los reclamos judiciales.

3) Los pobladores deben demandar a los partidos políticos (PLD, Fuerza del Pueblo, PRM y otros) que definan sus posiciones frente al nuevo contrato que entrega el ingenio Barahona a un consorcio privado hasta el 2070. Los votantes de la zona deben condicionar sus votos y anunciar que se abstendrán de votar por los partidos que favorezcan la permanencia del oneroso contrato en perjuicio del Estado y de la región.



Al respecto, la analista Emilia Ibarra, del portal digital mexicano Ultima Hora, se hizo eco de nuestro anterior artículo, en el cual planteamos revisar el nuevo contrato CEA, Ingenio Barahona y el CAC, y apuntó:



“El Ingenio Barahona no necesita una defensa automática ni una demolición retórica. Necesita documentos, cifras auditadas, mapas de propiedad, datos laborales y una conversación pública sobre el destino de una infraestructura que durante décadas ha organizado la economía del sur profundo”. Añadió que:

“La revisión del contrato debería comenzar con una pregunta sencilla, pero exigente: cuánto valor generó el ingenio para el país y cuánto de ese valor llegó realmente a los trabajadores, agricultores y comunidades que sostienen su existencia. Hasta que esa pregunta tenga respuestas comprobables, la permanencia del CAC seguirá siendo una realidad productiva envuelta en una deuda de rendición de cuentas”.

Después de estos planteamientos, cabe preguntarse otra vez ¿de qué lado está Dios?



El autor es periodista.

Emiliano Reyes
www.ereprensa.blogspot.com

martes, 4 de agosto de 2026



Por: Emilia Santos Frías

Calma la mente y el alma hablará, decía la defensora de los derechos humanos Ma Jaya Sati Bhagavati. Ella viene a mi mente al analizar que vivir cada día cultivando el fruto del espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, puede ser una labor difícil, sin embargo, sabemos que el Dador de vida paga y paga bien, su recompensa va más allá de la sanación. Favorece que transitemos con bienestar, sin guardar rencor, aprendiendo y ejercitando el perdón. Siendo misericordiosos con nuestros semejantes, incluso con nosotros mismos, al fortalecer valores universales y ofrecer apoyo desde cada uno de ellos.

Todo esto nos hace mejor personas, comprometidas a actuar con benignidad, cultivar la paciencia y con ella asistir a quien necesita nuestra mano amiga. Es la muestra más sincera de amor, y este es el único camino hacia la anhelada salvación del alma humana, que solo la ofrece el Divino. Una emoción y sentimiento que como bien dice Corintios, siempre es desinteresada "…Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladarse los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve...”.

En ese orden, preciso es repetirnos que para conseguimos la salvación del alma, no basta con expresar benignidad, para obtener esta meta debemos actuar cada día y sin desmayo, en constante limpieza interna y acciones externas que representan nuestro discipulado, es decir, cómo emulamos las enseñanzas de Jesús, quien ofreció muestras palpables de amor en toda su magnitud. Estas líneas no hacen alusión a religiosidad, por el contrario, aluden a la búsqueda personal e interna que propicien convertirnos en mejores seres humanos.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta…”.

Por eso, luego de agradecer cada mañana al Padre Creador por las bendiciones que entrega a nuestras vidas, y pensar en cuáles acciones ejecutaremos para el bienestar generalizado, entonces enrumbarnos en actividades, conscientes de que será un día a la vez que ejercitaremos hábitos atómicos, siempre basados en los lenguajes del amor que ofrecen tanto bienestar mental, físico, emocional y alivio al dolor.

Cuando tenemos la capacidad de identificar en nuestra mente y corazón el citado fruto del espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, y al mismo tiempo exhibir acciones que lo representen, estamos cercanos a la salvación del alma. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde la vida?, reza Mateo en su capítulo 16, versículo 26. Mientras, Jeremías 29:13, afirma “Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón”. Estoy consecuente de que esta meta puedo iniciarla con acciones tan bellas y a la vez simples, como regalar sonrisas, mostrar respeto a las normas, ser obediente y paciente ante los designios del Creador…

Hasta la próxima entrega.


La autora reside en Santo Domingo

Es educadora, periodista, abogada y locutora.
santosemili@gmail.com








Por Emiliano Reyes Espejo
ere.prensa@gmail.com



Tras 25 años de su puesta en marcha, urge que el Estado dominicano realice una exhaustiva revisión del contrato de arrendamiento del Ingenio Barahona que fue firmado con el Consorcio Azucarero Central (CAC).

El acuerdo fue suscrito por sólo 20 años y ya van 25. Todo aconteció el día 13 de diciembre de 1999 en el marco de la funesta iniciativa de privatización de los ingenios azucareros.

La transacción, salvo prueba en contrario, no ha llenado la expectativa socio-económica que se creó en la región cuando se dispuso entregar en arrendamiento este emporio azucarero estatal al sector privado.

¿Ha valido la pena el contrato?

Al pasar de los años, a ninguna autoridad nacional ni regional se le ha ocurrido preguntarse ¿valió la pena esta transacción? Por el momento, no se palpan logros que se puedan evaluar como de gran impacto en el bienestar de los habitantes esta depauperada zona del Sur del país.

Como se puede observar, 25 años después (y el contrato se suscribió por 20 años), la vida de los habitantes y los trabajadores agrícolas de los bateyes del otrora poderoso ingenio Barahona sigue tan miserable como cuando fue arrendado. Entonces ¿para qué diantre fue el arrendamiento?

Y a propósito de arriendo del ingenio Barahona, tenemos que sus zonas cañeras, sus bateyes y su área industrial ¿fueron regalados o arrendados al Consorcio Azucarero Central (CAC)? ¿Quiénes son los propietarios del CAC que se engulle al ingenio Barahona? Se trata de un emporio privado integrado por inversionistas extranjeros coaligados a dominicanos. La pregunta viene a colación porque, pasado el tiempo, no se conoce, nadie sabe cuáles son los beneficios que el Estado recibe del arrendamiento de esta empresa azucarera.

El contrato fue firmado por el director del Consejo Estatal del Azúcar (CEA) ingeniero químico Félix Alcántara, en representación del Estado dominicano.

“Este documento –se establece-es un contrato de arrendamiento del Ingenio Barahona firmado entre el Estado Dominicano, el Consejo Estatal del Azúcar, y el Consorcio Azucarero Central como la sociedad arrendataria seleccionada a través de un proceso de licitación. El contrato detalla los términos y condiciones del arrendamiento de los activos e instalaciones del Ingenio Barahona a la sociedad arrendataria por un período de 20 años”.

Beneficios que recibe el Estado

Pero ¿está el CEA dando seguimiento al cumplimiento de las cláusulas de este contrato? Y si es así, en estos 25 años ¿cuáles han sido los beneficios que ha recibido el Estado? ¿Cuáles asistencias recibe la zona de influencia del ingenio a partir de su explotación por el sector privado? ¿Tienen los obreros del área industrial y los trabajadores agrícolas que laboran para el CAC mejores condiciones de vida que cuando lograron arrendar esta suculenta “mina cañera”?

No se conocen datos de modificaciones posteriores o las nuevas condiciones de este acuerdo, y “no existe –asimismo- una nueva administración distinta a esta operadora privada histórica en la actualidad”. En tal sentido, informes recientes plantean que “el ingenio Barahona sigue operando bajo la administración del Consorcio Azucarero Central (CAC), empresa que mantiene un contrato de arrendamiento con el Estado dominicano a través del Consejo Estatal del Azúcar (CEA)”.

En esa tesitura, se destaca un impacto laboral de este arrendamiento de “más de 3,200 empleos directos y una nómina anual cercana a los US$17.3 millones de dólares”. Habría que hacer entonces otras preguntas ¿Cuál es la calidad de esos empleos? ¿Pueden los trabajadores cañeros comprarse una vivienda digna, un carrito o vivir cómodamente con sus actuales ingresos?

Igualmente se ha informado que el ingenio registró una cosecha de 748 mil toneladas de caña y producción de 81,124 toneladas de azúcar crema en la zafra más reciente. ¿Se vendió esa azúcar en el exterior o en el mercado local? ¿Cuáles fueron los beneficios? ¿Qué porcentaje correspondió al Estado dominicano? O es como se señala en uno de los artículos del contrato, en el sentido de que el gobierno recibiría una suma superior al millón de dólares cada mes.

¿Arrendatario o propietario?

De hecho, el CAC no actúa como un arrendatario, se desempeña más bien como un abusivo “propietario” que traza e impone las reglas del juego en la zona. Su accionar raya en el abuso contra pequeños productores agrícolas que han sobrevivido por décadas en las periferias de las grandes extensiones cañeras del ingenio.

El hecho más reciente ocurrió en la laboriosa comunidad de El Jobo de Uvilla, municipio de Tamayo. Allí tractores del CAC destruyeron centenares de tareas sembradas de plátano y otros rubros, en plena producción, con el alegato de que esas tierras les pertenecen. Los productores afectados con la insana acción afirman que tienen décadas cultivando esos terrenos, incluso mucho antes de que el ingenio fuera arrendado al CAC.

Las imágenes de estos hechos son aterradoras, alarmantes, preocupantes. Este emporio azucarero del Estado ahora en manos de extranjeros con un contrato que ha finiquitado, no da la menor muestra de compasión por estos cultivadores de la tierra del Sur Profundo, y despreciado.

Otros hechos similares han ocurrido en otras comunidades de Tamayo, en algunos casos el gobierno ha intervenido, pero para beneficiar al latifundio cañero, el cual se dedica ahora, además del cultivo de caña, a la producción de rubros agrícolas en franca competencia con pequeños productores.

La preocupación

Preocupa, además, el monopolio de las aguas que ejerce el CAC en toda esa parte del país. Se rumorea en la zona igualmente que será el emporio azucarero el gran beneficiario de las aguas del proyecto de la presa de Monte Grande. Llama la atención que pese a tener el monopolio de las mejores tierras de la región, el CAC se ha dedicado a proponer el arrendamiento de terrenos en la zona, con plazos de hasta 30 años y pago mensuales a los dueños.

Si ya el tiempo del arrendamiento del ingenio Barahona se agotó ¿por qué el CAC está arrendando tierra en la zona por hasta 30 años?

Cuantiosos beneficios

No obstante los cuantiosos beneficios que se presume obtienen el ingenio en sus operaciones, no se visualiza que esta empresa azucarera se haya inclinado por la innovación tecnológica, no solo en sus operaciones, sino que tampoco promueve la conversión tecnológica y científica en la región. Tampoco esta empresa incide en cambios para mejorar la calidad de las viviendas en los bateyes que son de sus responsabilidades.

De cara a esas realidades, tenemos a un conglomerado de representantes legislativos (senadores y diputados) y autoridades municipales, las cuales supuestamente representan a estos pueblos abandonados y empobrecidos, pero son ajenos a las operaciones del arrendatario ¿o ya propietario CAC? Se hacen “los chivos locos”, pese a que se trata de riquezas que están ubicadas en sus demarcaciones.

Al respecto, nos permitimos sugerir:

-Que el Estado a través del Congreso de la República o del CEA disponga una revisión del contrato firmado entre el ingenio Barahona y el CAC en 1999, con miras a lograr mayores aportes del mismo para el desarrollo de la región.

-Determinar si el contrato faculta al emporio azucarero a fomentar la producción de rubros agrícolas (plátano, guineo, frutales y otros).

-Promover asambleas de productores en la región para reclamar al CAC el pleno cumplimiento del contrato de arrendamiento. Redefinir si este negocio que hizo el Estado con el Consorcio Azucarero procura beneficiar a los inversionistas o contribuir a impulsar el desarrollo y mejor calidad de vida de los habitantes de los pueblos del Sur.


El autor es periodista.

Emiliano Reyes
www.ereprensa.blogspot.com

lunes, 3 de agosto de 2026



Por: Gonzalo Garcia, VP de Ventas para Fortinet Sudamérica

A inicios de junio 2026 escribí que la próxima ola en ciberseguridad no sería de ataques sino de parches: que la IA iba a multiplicar el volumen de vulnerabilidades descubiertas hasta romper el modelo operativo de TI. La ola llegó antes de lo que anticipaba, y con una torsión que conviene analizar en detalle.

El 16 de julio, Hugging Face, la plataforma más popular a nivel mundial donde se publican y descargan modelos de inteligencia artificial, divulgó una intrusión en parte de su infraestructura productiva. Cinco días después, OpenAI reconoció que el episodio había sido causado por sus propios modelos, ejecutados sin los filtros de seguridad habituales durante una evaluación interna de capacidades ofensivas. No hubo un grupo criminal detrás, solo un sistema autónomo que, buscando resolver un examen, decidió ir a buscar las respuestas al servidor donde estaban guardadas.

La secuencia es instructiva. El entorno de pruebas tenía una sola salida a Internet: un proxy interno que hacía de caché de repositorios de paquetes. Los modelos encontraron y explotaron una vulnerabilidad desconocida en ese componente, escalaron privilegios, se movieron lateralmente hasta alcanzar un nodo con conectividad, dedujeron que Hugging Face podía alojar las soluciones del examen y ejecutaron código en su infraestructura abusando de dos rutas del pipeline de datasets. Desde ahí obtuvo credenciales, movimiento lateral entre clústeres y generó un sinfín de actividad.

Lo que falló no fue la IA

Conviene decirlo sin rodeos, no cayó ningún control de inteligencia artificial. Lo que cayó fue infraestructura clásica, un componente de terceros con una falla no conocida o un único punto de salida convertido en cuello de botella y, por lo tanto, en llave maestra. Una red interna donde llegar a un nodo significaba poder llegar a muchos otros. Un pipeline de procesamiento de datos que ejecutaba código de terceros. La IA no inventó vectores nuevos, encadenó los de siempre a velocidad de máquina y sin cansarse.

Eso desplaza la pregunta. Ya no es si nuestro proveedor de IA es confiable, sino si nuestra arquitectura resiste a un adversario que trabaja de corrido, prueba miles de caminos y no necesita dormir el fin de semana.

Parcheo virtual: honestidad sobre lo que sí y lo que no

Sería cómodo afirmar que un parche virtual habría evitado todo. No es cierto, y decirlo así le hace un flaco favor a quien tiene que decidir un presupuesto. Una vulnerabilidad desconocida en un componente interno no tiene, por definición, contramedida previa disponible. El parcheo virtual no adivina.

Lo que sí hace, y es sustantivo, el acceso inicial a la plataforma no ocurrió por magia, sino por rutas de ejecución de código en el procesamiento de datasets, cargadores con código remoto e inyección en plantillas de configuración. Esas son familias de ataque conocidas y con firma. Un IPS de red y un WAF con protección de APIs delante de ese pipeline actúan sobre el patrón, no sobre el CVE puntual, y bloquean la clase completa aunque la instancia sea nueva. Y una vez divulgada la falla del proxy, la contramedida se despliega en horas mientras el parche real espera su ventana. Recordemos el dato que citaba en la columna anterior, apenas el 0,7% de los CVE observados en endpoints está bajo ataque activo. No se trata de mitigar decenas de miles de vulnerabilidades, sino de cubrir de inmediato ese subconjunto.

Microsegmentación, el control que sí cambiaba el desenlace

Si tuviera que señalar una sola decisión de arquitectura que habría transformado un incidente grave en un incidente menor, es esta. Todo el episodio, en ambas compañías, depende de una misma capacidad: moverse. Escalar hasta un nodo con salida a Internet, saltar de un worker de procesamiento a varios clústeres internos, cosechar credenciales y usarlas en otro lado.

Segmentar en profundidad rompe esa cadena en tres puntos. Primero, aísla el pipeline de datos, que ejecuta contenido no confiable por diseño, como zona de mínima confianza, con permiso solo hacia lo que estrictamente necesita. Segundo, aplica control de salida por carga de trabajo: un worker de datasets no tiene por qué alcanzar Internet y ahí la exfiltración se corta aunque el compromiso exista. Tercero, convierte el movimiento lateral en un evento visible: cada intento cruza una política y cada política genera telemetría. Un fin de semana de actividad silenciosa es, ante todo, un síntoma de que nada se interpone.

Aquí es donde el enfoque de plataforma gana frente a los productos sueltos: firewall interno, ZTNA, WAF, protección de endpoint e inteligencia de amenazas operando bajo una misma consola y fuente de datos. La microsegmentación falla, casi siempre, no por tecnología sino por complejidad de gestión.

La asimetría que nadie previó

Un detalle final que merece atención de todo CISO de la región. Cuando Hugging Face intentó realizar el análisis forense del ataque con modelos comerciales, esos modelos se negaron: los mecanismos de seguridad no distinguen a un investigador de un atacante. Tuvo que resolverlo con un modelo de pesos abiertos, ejecutado en su propia infraestructura. El atacante no tenía política de uso; el defensor sí.

La lección operativa es concreta, tener validado un modelo propio para análisis forense, antes del incidente. No es una discusión filosófica sobre gobernanza de IA, es una línea del plan de respuesta.

La conclusión de julio de 2026 no es que las máquinas nos atacan. Es que la ventana entre el descubrimiento y la explotación ya no se mide en días. Mitigar en horas y contener por diseño dejó de ser una buena práctica, es la condición para seguir operando.

domingo, 2 de agosto de 2026


Por: Rafael Santos.

A partir del 16 de agosto, Luis Abinader debe renovar su administración, y colocar en posiciones claves a personas comprometidas con su conciencia y el desarrollo nacional, pero que de verdad sean sus amigos.

El Presidente Luis Abinader debe salir por la puerta grande. A una velocidad bíblica, la agridulce mañana del 16 de agosto se está acercando; sin embargo, cuando ya todo se haya consumado y el presente periodo concluya, ahí estará la historia, vigilante. Con sus fríos tentáculos y con el dedo acusador, señalando más que todo su conciencia por haber hecho cosas, por dejar de hacer otras, o por sentirse complacido del deber cumplido.

Como uno de los Presidente más respetuoso y civilista que ha parido la nación en toda su historia democrática, Luis Abinader debe continuar escuchando el clamor de la sociedad y hacer notables cambios en su administración, para con los mismos provocar un grado de confianza mayúsculo, y por demás, estos bien puedan generar simpatía y así bajar un poco la percepción que por diferentes vías observamos tiene un amplio grueso poblacional.

Para nadie es un secreto, que un gran número de sus funcionarios medios y altos, han quebrado su confianza y han visto sus diversas posiciones, más que como un elemento de servicios, como un botín, cuyos resultados podrían verse cuando algunos de los que son señalados de cometer actos indelicados hayan dejado sus posiciones y dejen de creerse pequeños diositos, pero que con su accionar la sabiduría popular los ha tipificado como derivaciones carnales del mismo satán, (el Señor lo reprenda).

Algunos de los Ministerios de los que voz populis han estado siendo señalados mientras por otros que por mandatos constitucional perimen con sus máximas figuras, así como dependencias y direcciones generales, deben ser sustituidos de sus funciones, y en su lugar colocar leales comprometidos con su gestión con el desarrollo nacional y por la preservación de su futuro ya fuera de la presidencia de la república.

Presidente, recuerde, que, a partir del 17 de agosto su administración tomará un rumbo diferente y difícil, en donde sentado en su frio escritorios y bajo la influencia de la serenidad, el solitario ángel de la tranquilidad comenzará a visitarlo, y junto a este señor Presidente, usted irá sintiendo el terrible peso que da la soledad del poder, aun estando dentro de ese mismo poder que todavía hoy ostenta.

Sus decisiones estas vez tendrán que ser mucho más sabias e inteligentes que las demás tomadas en ocasiones anteriores, pues de estas se derivarían situaciones que podrían enmendar en parte algunos de sus errores que como humano bien se han cometido, y esto, podría generarle en su conciencia, niveles de tranquilidad que solo los que vivimos en paz consigo mismo podemos sentir, o por el contrario, en su interior podrían soltárseles algunos demonios interiores, que solo usted y nadie más que usted va sentir cuando los tacones militares y los acostumbrados bocinazos ya no lo cuiden con el celo que hoy día los hacen.

Se deben producir cambios que satisfagan a una población que espera una real renovación. A cuyas posiciones deben de ir personas dotadas de conocimientos, sensibilidad, pero, sobre todo, con temor de Dios para hacer las cosas, no solo como mandan nuestras leyes, sino como lo dicte la conciencia de cada quien…

En el banco usted tiene buenos prospectos. Algunos nunca han entrado al tren gubernamental, mientras que otros muy pocos ya han ocupado posiciones y esperan una oportunidad para enmendar algunos errores que bien pudieron haberse cometido, pero que sus manos jamás se mancharon con esa tinta corruptora, esa que se torna pegajosa cuando no se saben manejar los microscópicos hilos que mueven las gruesas madejas del poder.

Urge una renovación de su gobierno… para que la población pueda sentir un respiro a través de sustanciales cambios que modifiquen en gran manera y por lo que resta de periodo entidades como Agricultura, Salud Pública, Medio Ambiente, Fuerzas Armadas, y dentro de esta, las Comandancias generales, entiéndase Ejército, Fuerza Aérea, Marina de Guerra, Policía Nacional (de esta última nos referiremos como un caso muy especial, próximamente), Educación (no superior, este ministerio entendemos está trabajando 24/7 a favor del desarrollo nacional), y otras dependencia que por su pobre accionar hoy lucen insípidas, viejas, muy viejas y carcomidas por la estrechez mental de algunos de sus incumbentes.

Finalmente, señor Presidente, me permito decirle, que no todos son sus amigos. Algunos ahora les sonríen porque sus manos para firmar decretos tienen la magia que esperan.

Muchos de los que usted ha beneficiado con posiciones cimeras, no son más que oportunistas, logreros de su confianza, pero mañana, cuando la soledad del poder lo arrope de manera total, muchos de esos ni siquiera recordarán que existe un hombre llamado Luis Rodolfo Abinader Corona, por lo que además de las condiciones antes descrita para los cambios que de manera sabia e inteligente usted deberá tomar si de verdad quiere comenzar a quitar ciertas polillas de su camino hacia su futuro, usted a partir del 16 tendrás que tener a su lado a entes comprometidos con su conciencia, pero que sobre todo, que sean leales y sean sus verdaderos amigos.

sábado, 1 de agosto de 2026


Durante años, muchas mujeres han convivido con dolores constantes de espalda, cuello y hombros creyendo que era “normal” por tener senos grandes. La realidad es que no lo es.

Como cirujana plástica, veo con frecuencia pacientes cuya calidad de vida se ha visto afectada por el peso excesivo de sus mamas. Esta condición puede provocar dolor cervical y lumbar, alteraciones posturales, contracturas musculares, marcas profundas en los hombros por el sostén, irritaciones debajo de las mamas y dificultad para realizar actividades físicas.

La mamoplastia de reducción no solo mejora la apariencia; su principal objetivo es aliviar estos síntomas, mejorar la postura y devolver bienestar a la paciente.

Una excelente noticia es que, en República Dominicana, muchos seguros médicos cubren este procedimiento cuando existe una indicación médica y se cumplen los requisitos de la póliza. En términos generales, el seguro puede cubrir hasta un 80 % del costo de la cirugía, aunque estos porcentajes y condiciones pueden variar según el plan contratado y la aseguradora.

Si presentas dolor constante de espalda, cuello u hombros debido al tamaño de tus senos, no normalices el dolor. Una evaluación médica puede determinar si eres candidata para una mamoplastia de reducción y si tu seguro médico contempla la cobertura del procedimiento.

La cirugía plástica también es salud. En muchos casos, reducir el tamaño de las mamas significa recuperar calidad de vida, movilidad y bienestar.


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Tu bienestar y tu salud son la prioridad. Si deseas conocer si eres candidata para una mamoplastia de reducción y si tu seguro médico podría cubrir el procedimiento, agenda una consulta de valoración.


Por: Emilia Santos Frias

Cuando se vive observando y resguardando el respeto hacia sí mismo y a los demás, sin lugar a dudas se hace un enorme aporte a la vida en sociedad. Hay evidencia de compromiso con el orden y el bienestar generalizado. Algunos pensadores concuerdan con este enunciado, por ejemplo, Confucio, presentó clara demostración en la siguiente premisa: “si no se respeta lo sagrado, no se tiene nada en que fijar la conducta”. Hacen énfasis en que, ante todo, debemos respetarnos a nosotros mismos. Un gran abanderado de esta consigna fue el más excelso matemático, Pitágoras de Samos.

Es que desde siempre, los líderes mundiales, en todos los órdenes, han coincidido en aseverar que la convivencia pacífica, que tiene como base el respeto, un valor y derecho fundamental, nos permite convivir de forma armónica con nuestros semejantes; sin conflictos; unidos para desarrollar acciones que sean de provecho generar y desarrollo holístico en los Estados. Proporciona garantía de libertades y fortalecimiento de la seguridad nacional. De sus espacios; valorar las diferencias; empatía; solidaridad; resolver situaciones mediante alianzas y diálogo efectivo. Al tiempo que se salvaguarda el entorno natural y los derechos medioambientales de la población.

Urge que la República Dominicana, una nación de gente buena, de sin igual y contagiosa alegría, laboriosa, decente, creativa, auténtica, piadosa, solidaria…, reflexione y vuelva a potenciar sus raíces. Que retome esos valores de la dominicanidad, su esencia. Porque ciertamente, no somos un país de antivalores, ni violento. Pero varios flagelos descritos en estas líneas, carcomen la vida en la sociedad actual. Diversos son sus factores, pero, lo que nos compromete hacer hincapié es en crear alianza colectiva para su mitigación. “Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”, decía el padre fundador, Juan Pablo Duarte y Díez.

Múltiples son las manifestaciones diarias de violencia que se observan en nuestra sociedad, dentro y fuera de la familia, en los principales espacios simbólicos..., y estas están resquebrajando la convivencia social, debido además, a la falta de tolerancia, comunicación desde el amor…, y esto asociado a otros delitos, ha creado fisuras a la paz, el sentido de unión, de pertenencia, y a la confraternidad entre las personas.

Las noticias negativas referentes a hechos bochornosos cometidos por coterráneos, dan la vuelta al mundo. Por ejemplo, los desgraciados feminicidios, acciones de corrupción, delitos socioeconómicos, autónomos y de carácter doloso, como el lavado de activos. Igualmente, otros vinculados al tráfico de drogas, que vulneran la salud pública y el bienestar general de la sociedad. Por lo que, políticas públicas actuales, concretas, estrictas, operativas y de desarrollo permanente, son más que necesarias. “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán víctimas de sus maquinaciones”.

No podemos permitir que quienes ejercen violencia de todo tipo, fomenten miedo, desconfianza en nuestras autoridades, mientras continúan cometiendo hechos nefastos. Su persecución y judicialización debe ser ágil y drástica, tal como lo son sus hechos. Entretanto, se refuerza la prevención, y como nación, en este siglo de colosal avance tecnológico, aunque de inmenso abismo en las relaciones interpersonales, desde todos los espacios representativos se vigorizan valores; nuestra estampa, como: hospitalidad, espontaneidad, empatía, comunicación efectiva, alegría…, sin jamás perder ese que tanto nos costó, la resiliencia. “La sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría”.

Sé que con la resiliencia que siempre ha tenido el pueblo dominicano, alcanzaremos la paz. Asimismo, con fuerza y la esperanza de siempre, mitigaremos estas dificultades de salud pública, económicas y sociales, que tanto vulneran nuestra seguridad y defensa nacional. “El gobierno debe mostrarse justo y enérgico…, o no tendremos patria y por consiguiente ni libertad...”.

Es momento de hacer desaparecer distintos flagelos que estropean nuestro bien hacer, entre ellos crímenes de odio y la violencia machista que nos arrebata tantas vidas útiles: mujeres en todas las edades, niñas y adolescentes, casi siempre teniendo como verdugos a quienes deben estar para protegerlas. “Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria”.

Pese al cansancio social por la tan esperada solución a estos males, no perdemos la esperanza, y aunque no existe una acción mágica, emular a países hermanos en cuanto a bien hacer, podría ser otra puerta para retomar el bien ser. Somos una nación única en esencia, valores, costumbres…, y por eso, procuraremos en lo adelante, reflejar un excelente comportamiento que devele a una auténtica cultura…, siempre de espalda a toda predisposición a actuaciones malsanas, egocéntricas y materialistas. Vivir con libertades públicas garantizadas es nuestro derecho. iEs momento de actuar. ¡Eliminemos el protagonismo a la violencia!.

Hasta pronto.

La autora reside en Santo Domingo
Es educadora, periodista, abogada y locutora.
santosemili@gmail.com









Por: Víctor de los Santos

​Durante los últimos años, el debate sobre el cambio climático ha estado dominado por temas como las energías renovables, la movilidad eléctrica, el hidrógeno verde y la captura de carbono. Sin embargo, existen recursos naturales menos visibles que también pueden desempeñar un papel importante en la transición hacia una economía baja en emisiones y más resiliente frente a los impactos ambientales.

​Uno de ellos es la puzolana, una roca de origen volcánico que, por sus propiedades físicas y químicas, ha despertado creciente interés científico e industrial. Su valor no se limita a la construcción; también puede aportar a la agricultura, al ahorro de divisas y al aprovechamiento responsable del capital natural.

​Descarbonización e industria cementera

​La industria cementera representa uno de los mayores retos ambientales del siglo XXI. Diversos estudios estiman que la fabricación de cemento aporta aproximadamente entre el 7 % y el 8 % de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO₂). La mayor parte de esas emisiones proviene de la producción de clínker, componente esencial del cemento Portland, cuya elaboración requiere temperaturas cercanas a los 1,450 °C y libera CO₂ tanto por el consumo energético como por la descomposición química de la caliza.

​Ante esta realidad, la sustitución parcial del clínker por materiales cementantes suplementarios, entre ellos las puzolanas naturales, se ha convertido en una de las estrategias más viables para reducir la huella de carbono del cemento. Investigaciones recientes muestran que cementos elaborados con puzolanas pueden mantener buen desempeño mecánico, mejorar la microestructura del hormigón, reducir su porosidad e incrementar su durabilidad. En muchos casos, la sustitución de hasta un 30 % del clínker por puzolana resulta técnicamente posible, siempre que el material cumpla con las especificaciones requeridas.

​Para la República Dominicana, esta posibilidad tiene una importancia particular. Cada tonelada de clínker sustituida por puzolana nacional puede representar menos emisiones, menor importación de insumos, ahorro de divisas y mayor valor agregado para un recurso geológico disponible en el país. Además, puede fortalecer la competitividad de la industria cementera y abrir nuevas oportunidades de inversión, empleo y financiamiento climático.

​Un aliado estratégico para la agricultura y los suelos

​Pero el potencial de la puzolana no termina en el cemento. En la agricultura también puede desempeñar un papel relevante, especialmente en tiempos de sequías, lluvias extremas y degradación de los suelos.

​La puzolana no es un fertilizante. Su función principal es actuar como acondicionador físico del suelo. Se puede incorporar mezclada con tierra, compost, humus, fibra de coco u otros sustratos orgánicos. Gracias a su estructura porosa, mejora la aireación de las raíces, ayuda a retener humedad, reduce la compactación y disminuye la pérdida de nutrientes por lixiviación.

​Dicho de forma sencilla: la puzolana no alimenta directamente a la planta; mejora el ambiente donde la planta desarrolla sus raíces.

​Ese aporte resulta valioso para viveros, hortalizas, frutales, jardinería, paisajismo, agricultura protegida y recuperación de suelos degradados. También puede servir como soporte para microorganismos beneficiosos, incluyendo bacterias y hongos micorrícicos que favorecen la salud del suelo y la nutrición vegetal.

​Este punto conecta con una preocupación mayor: el equilibrio de los ciclos del carbono, nitrógeno y fósforo, elementos fundamentales para la vida y la fertilidad de los suelos. Al mejorar la estructura del suelo, conservar humedad y favorecer la actividad biológica, la puzolana puede contribuir indirectamente a una agricultura más resiliente frente al cambio climático.

​Capital natural y financiamiento climático

​Por eso, este material no debe verse únicamente como una roca volcánica ni solo como un insumo para fabricar cemento. Debe entenderse como parte del capital natural dominicano: un recurso capaz de generar beneficios ambientales, económicos y productivos si se aprovecha con responsabilidad científica y visión de futuro.

​Esta reflexión enlaza con la nueva arquitectura de financiamiento climático que empieza a construir la República Dominicana, basada en las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), la Taxonomía Verde, los bonos verdes y la protección del capital natural. El país necesita identificar proyectos concretos, medibles y sostenibles. La puzolana puede ser uno de ellos.

​Su uso responsable puede ayudar a mitigar emisiones en la industria cementera, fortalecer la adaptación de la agricultura, reducir importaciones, ahorrar divisas y crear nuevas cadenas de valor. Pocas veces un mismo recurso natural logra conectar de manera tan directa la geología, la industria, la agricultura, la economía y la acción climática.

​Mientras muchos países buscan soluciones complejas para reducir su huella de carbono, la República Dominicana posee en su propio territorio recursos que pueden aportar respuestas concretas. Quizá uno de los grandes retos del desarrollo sostenible no sea descubrir nuevos recursos, sino reconocer el verdadero valor estratégico de aquellos que la naturaleza ya puso a nuestra disposición.


Sobre el autor

Maestría en contabilidad fiscal, gestión medioambiental y contaminación.

jueves, 30 de julio de 2026


Por: José Esteban De León

Al celebrarse el pasado 25 de julio el Día Mundial para la Prevención de Ahogamientos, y al analizar la cifra de 2.5 millones de víctimas en todo el mundo afectadas en la última década por este mal, nos vemos movidos a reflexionar sobre cómo podemos evitar que sigan aumentando las muertes cada año. Según datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada hora mueren más de 30 personas por esta causa, lo que en 2021 representó unos 300 mil fallecimientos en todo el mundo.

Esta fecha conmemorativa del 25 de Julio fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para crear conciencia en la población mundial sobre cómo prevenir los casos de ahogamiento que tanto luto han causado en los últimos años.

La República Dominicana registra un aumento de los casos de muerte por ahogamiento. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (ONE), entre 2007 y 2023 se registró un promedio anual de 316 muertes, lo que representa más de 5 mil fallecimientos en este período.

La pregunta necesaria es: ¿qué podemos hacer desde nuestras familias para no vernos afectados? Y otra pregunta que nos hacemos: ¿qué pueden hacer las autoridades gubernamentales y otros sectores de la sociedad para evitar los ahogamientos, que además afectan en su mayoría a niños y jóvenes? No es un dato menor: casi la mitad de las muertes por ahogamiento en el mundo ocurren en personas menores de 29 años, y una cuarta parte corresponde a niños menores de cinco años, siendo esta la cuarta causa de muerte entre menores de uno a cuatro años.

En nuestro país se hace necesario aumentar la supervisión para el cumplimiento de las normas de seguridad y crear los mecanismos legales para que todos los balnearios públicos y privados cuenten con un salvavidas certificado y con torres de vigilancia permanente. A pesar de que un proyecto de ley fue presentado en el año 2018 en la Cámara de Diputados, no contamos con un marco legal que establezca las obligaciones necesarias.

La Organización de las Naciones Unidas ha recomendado, en consonancia con las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se implemente en los diversos países un Plan Nacional de Prevención de Ahogamientos, que incluya la enseñanza de natación y de habilidades de rescate seguro en las escuelas. De hecho, apenas el pasado 23 de julio la OMS presentó un nuevo documento técnico con siete estrategias concretas para que los gobiernos reduzcan la mortalidad por ahogamiento, con la meta de disminuirla en un 35 % para el año 2035. Sería oportuno que las autoridades dominicanas tomen en cuenta estas recomendaciones para trazar su propia estrategia nacional.

Es importante que en el país se invierta en campañas que promuevan el aprendizaje de la ciudadanía sobre las normas básicas de rescate y reanimación, ya que muchas vidas pueden salvarse con una maniobra de primeros auxilios.

Otra propuesta es que los comercios y hoteles ubicados en zonas costeras de las provincias, así como los destacamentos de la Policía Turística, sean dotados de kits de salvamento que incluyan flotadores y cuerdas para que, en caso de cualquier incidente, las personas puedan ser asistidas de forma rápida.

A nivel personal debemos tomar las previsiones cuando vacacionamos en playas, ríos y balnearios. Lo primero es no aventurarnos a nadar en zonas cuya profundidad desconocemos; antes de entrar al agua podemos orientarnos con los lugareños, quienes conocen las zonas más peligrosas de dichos balnearios.

Si usted y su familia acuden a alguna excursión acuática, exija chalecos salvavidas, y si nota alguna inexperiencia o imprudencia en los operadores de estas embarcaciones, advierta de inmediato para que no pongan en peligro sus vidas.

Evite los clavados y lanzamientos en piscinas y balnearios; de hecho, en algunas zonas está señalizada su prohibición, pues son muchas las personas afectadas por traumas craneales y ahogamientos debido a esta práctica. No pierda de vista a sus hijos y familiares; muchas veces los descuidos tienen consecuencias fatales.

Otro punto a tener en cuenta es evitar adentrarse a nadar inmediatamente después de ingerir alimentos, lo que, por retrasos en la digestión, puede provocar calambres, vómitos o ahogamientos.

En todo caso debe evitar el consumo excesivo de alcohol, ya que, al perderse los reflejos, existe mayor riesgo de ahogarse.

Reiteramos que las cifras de ahogamiento en el mundo son alarmantes; pongamos nuestro granito de arena en la prevención, protegiéndonos a nosotros y a nuestras familias.


El autor es periodista. Reside en Santo Domingo.
josedeleonprensa@gmail.com


miércoles, 29 de julio de 2026


Por: José Domingo Arias (Gen. de Brig. (r) ERD)

En el otoño de 2014, mientras cursaba estudios en la Universidad Nacional de Defensa de Estados Unidos, escribí un trabajo sobre las consecuencias que podía tener para la República Dominicana el progresivo colapso institucional de Haití.

Buscaba entender quién podía aprovechar el vacío de autoridad provocado por el avanzado deterioro político e institucional de Haití, asumir el control del país y, finalmente, cómo esa situación terminaría afectando a la República Dominicana.

Mi profesor, el Dr. Peter Thompson, dejó una observación al margen que me obligó a revisar el fundamento de mi argumento: ¿Existe evidencia de terrorismo haitiano o de grupos terroristas operando allí?

En ese momento no tenía una respuesta convincente. Doce años después, sí la tengo, aunque no es la que él ni yo imaginábamos.

Lo que planteé en 2014

Mi tesis partía de una realidad que entonces parecía clara: América Latina ocupaba un lugar secundario en la agenda internacional contra el terrorismo y, hasta ese momento, ningún ataque contra Estados Unidos se había originado en la región. Esa aparente distancia frente a la amenaza, sin embargo, no significaba que todos los países latinoamericanos estuvieran libres de riesgos.

Haití representaba una excepción preocupante.

En 2014, el país apareció por décimo año consecutivo en el índice elaborado por The Fund for Peace para medir la fragilidad de los Estados. En esa edición, la décima del informe, Haití ocupó el noveno lugar entre los países más frágiles del mundo, con una puntuación de 104.3.

No se trataba, por tanto, de una crisis reciente ni de una posibilidad teórica. El deterioro político e institucional haitiano llevaba una década siendo registrado de manera sistemática y se reflejaba en una economía precaria, instituciones débiles, limitada capacidad para controlar el territorio y, en aquel momento, ausencia de Fuerzas Armadas.

En el trabajo cité una estimación de inteligencia elaborada en 2013 por el Ministerio de Defensa dominicano, en la que se advertía sobre posibles vínculos entre Haití y Estados asociados al terrorismo, presencia de elementos islamistas y amplias zonas sin control gubernamental que podían ser utilizadas como puntos de tránsito, apoyo o preparación de operaciones.

Toda la información disponible entonces, le dieron fundamento a la preocupación, pero no nos ayudaron en anticipar quién terminaría ocupándolo.

Lo que realmente ocurrió

La amenaza que se desarrolló en Haití no fue el yihadismo internacional que había contemplado en 2014. Surgió dentro del propio país y se alimentó del mismo deterioro político e institucional que entonces había identificado.

El asesinato del presidente Jovenel Moïse, en julio de 2021, profundizó una crisis que ya venía debilitando al Estado. Haití quedó sin un presidente electo, sin un Parlamento en funcionamiento y bajo gobiernos transitorios con escasa legitimidad.

Las bandas armadas aprovecharon ese vacío para ampliar su control territorial. La crisis alcanzó un punto decisivo en 2024, cuando una ofensiva contra cárceles, estaciones policiales, edificios públicos y el aeropuerto de Puerto Príncipe precipitó la salida del primer ministro Ariel Henry y dio paso al Consejo Presidencial de Transición. Para entonces, esos grupos ya dominaban gran parte de la capital y extendían su presencia hacia Artibonito y el departamento Centro.

La gravedad de la situación llevó a la comunidad internacional a respaldar una misión multinacional de apoyo a la seguridad, cuyos resultados fueron limitados por la falta de personal, recursos y capacidad operativa. El 2 de mayo de 2025, Estados Unidos designó a Viv Ansanm y Gran Grif como Organizaciones Terroristas Extranjeras y Terroristas Globales Especialmente Designados.

En febrero de 2026 venció el plazo de la transición sin que se hubieran celebrado elecciones ni restablecido el orden constitucional. Para entonces, las bandas controlaban cerca del 90 % de Puerto Príncipe y su zona metropolitana. La respuesta a la pregunta del Dr. Thompson es hoy afirmativa: en Haití operan organizaciones designadas legalmente como terroristas, no grupos yihadistas extranjeros, sino estructuras armadas locales fortalecidas por el colapso institucional.

La respuesta dominicana que no anticipé


Mi trabajo de 2014 también analizaba cómo el deterioro del Estado haitiano podía afectar la seguridad y la estabilidad de la República Dominicana. Lo que no anticipé fue que la migración se convertiría en una de las principales manifestaciones de esa crisis ni la magnitud que alcanzaría la respuesta dominicana.

El Gobierno del presidente Luis Abinader reforzó la frontera con una verja equipada con drones, cámaras y sistemas de visión nocturna, y aumentó los operativos migratorios. Solo en 2025, las autoridades realizaron más de 379,000 deportaciones y repatriaciones, una cifra que refleja tanto la presión migratoria como la firmeza de una política orientada a proteger la soberanía, reforzar la seguridad fronteriza y reducir la presión sobre los servicios públicos.

Estas medidas han sido cuestionadas por organizaciones internacionales de derechos humanos, mientras el Gobierno dominicano sostiene que responden a razones de seguridad, soberanía y capacidad institucional. La crisis haitiana dejó así de ser únicamente un problema externo y pasó a convertirse en un desafío directo para el control fronterizo, la estabilidad interna y las relaciones internacionales de la República Dominicana.

En conclusión

Al releer aquel trabajo doce años después, comprendo que acerté al identificar el vacío institucional de Haití y el riesgo que representaba para la República Dominicana. Me equivoqué, sin embargo, al pensar que sería aprovechado por organizaciones extremistas extranjeras. La amenaza terminó surgiendo dentro del propio Haití, mediante bandas armadas que ampliaron su control territorial y llegaron a desafiar directamente al Estado.

Tampoco anticipé que la migración se convertiría en una de las principales consecuencias de la crisis. El diagnóstico general era correcto; lo que no supe prever fue la naturaleza de la amenaza ni la magnitud de su impacto sobre la República Dominicana.

Sobre el autor:

Magister en Estudios Estratégicos de Seguridad, National Defense University/Magister en Estrategia, US Army Command and General Staff School/Magister en Mercadeó Internacional, Fordham University/Licenciado en Administración, Audrey Cohen College/Licenciado en Ciencias Militares, AMFA/ Especialidad en Homeland Security, National Defense University.


Por: Emiliano Reyes Espejo
                 ere.prensa@gmail.com

El haitiano Onguió Pión, nacido en Haití y radicado en la zona cañera, amaneció un día aterrado por el imprevisto rugido de “un helicóptero de Migración” que según su alucinación, sobrevoló de manera repentina y estruendosa sobre su destartalada casucha, la cual había levantado en un platanal cercano a La Sombra. Ruégale a Dios éste juraba que era perseguido y que querían apresarlo para que regrese a Haití.

El helicopter, el helicopter, viene el helicopter”, vociferó Pión. Empuñó su desgastado machete que blandía desafiante hacia el cielo mientras corría entre los sembradíos.

-“Vení, vení, queré apresarme a mí, coñe; yo dar machetace coñe, vení, vení…”.

Atravesó corriendo la glorieta del parque, vociferando, desesperado. Gritaba fuerte mientras creía que era objeto de una terrible persecución migratoria: -¡El helicopter! ¡El helicopter!, imploraba.

La última vez que le vieron fue atravesando al barrio Los Charquitos, rumbo a Monserrate y camino a los bateyes cañeros.

El huracán Georges


Los parroquianos miraron sorprendidos a Pión ¿De qué helicóptero habla? La ocasión en que helicópteros sobrevolaron la zona fue en septiembre de 1998 cuando el huracán Georges “arrasó fuertemente el municipio de Tamayo”. En esa oportunidad “la furiosa crecida del río Yaque del Sur “inundó el pueblo con toneladas de lodo y escombros”.

Los helicópteros, ocupados por funcionarios del gobierno de entonces, sobrevolaron las zonas dañadas, coordinaron un plan masivo de ayuda que contribuyó a que los pobladores de pueblos afectados, además de Tamayo, superaran la desastrosa y penosa situación que causó el fenómeno.

Las actividades de producción en Tamayo se rehabilitaron de manera paulatina. La ayuda oficial arrimó sus hombros y entre los reclamos de los pobladores y el tesón mancomunado de sus gentes, avanzaron en una rehabilitación que parece haber logrado hacer que se olviden aquellos infortunios.

Las plantaciones de plátano –Tamayo se autodenomina Capital del Plátano de República Dominicana-se recuperaron, lo mismo ha ocurrido con otros rubros y con el comercio, además de las calles, callejones, los servicios y otras actividades productivas.

Pión hijo de un bracero o “picador de caña haitiano”, nació en Haití al amparo de su progenitor. Vino desde su país a pie siendo un niño, atravesó montes, carreteras y caminos hasta llegar a Tamayo, según él mismo relataba. Muchos de estos haitianos se asentaban en los bateyes pertenecientes al Ingenio Barahona, pero que es operado y administrado en la actualidad por el Consorcio Azucarero Central (CAC).

Al morir sus padres, siendo un mozalbete de apenas 14 años, se asentó en Tamayo, donde se dedicó a realizar trabajos agrícolas. Trabajaba sin descanso en pequeños conucos de la comunidad, con lo cual ayudaba a la recuperación de los efectos del ciclón. Fue entonces que Natalino Vólquez prácticamente lo acogió y terminó de criarlo como si fuera su hijo. Éste creció y se hizo un hombre afable y muy querido por los lugareños. Su seriedad y entrega al trabajo hicieron que quienes les conocían los contraten para realizar faenas agrícolas y mandados.

La mujer de Pión

Pión se fue a vivir con sus compatriotas al nuevo Batey 15 o El Callejón de la15 donde se enamoró de una mujer que tenía dos hijos pequeños, sin que se conociera el padre de éstos. Viviendo allí consiguió que Danielito Rey, un joven dominicano radicado en Puerto Rico, lo contratara para cuidar una pequeña parcela que éste tiene en unos terrenos del barrio La Sombra. Allí el agricultor de origen haitiano levantó una casucha y mudó a su mujer y a sus hijos, sin siquiera pedir permiso al propietario de este predio.

En tanto Danielito se enteró, viajó a Tamayo para indagar qué ocurría en su conuco. Se enteró por vía de terceros que otro haitiano, un amigo de Pión, conocido como Yosé Yuán, también se mudó al lugar. Éste último construyó allí otra casita y se asentó en el lugar con una pequeña familia.

Todo ocurría en un ambiente en que crecía el flujo de estos extranjeros en el municipio, a tal punto que éstos crearon una nuevo asentamiento de haitianos, al cual los moradores han bautizado como “Batey 15 o el Callejón de la 15”, donde según se rumorea, se encuentra de todo.

Pión resolvió su problema con Danielito, pidió retirarse a su compatriota, éste entonces decidió irse y asentarse en el Batey o El Callejón 15.

La denuncia a Migración

Los agentes de Migración comenzaron a realizar operativos en el pueblo. Se llevaban a extranjeros indocumentados. Pese a que era considerado un dominicano más, Pión comenzó a preocuparse y para blindarse creó terror diciendo que era un brujo peligroso, “por si acaso”. Comenzó a propalar la versión de que era “brujo vudú” capaz de echar una brujería o “un Guanguá” que convertiría a cualquiera en un perrito si lo denunciaban ante las autoridades.

La gente escuchaba y aparentaba no hacer caso a sus expresiones. Pión, en tanto, hacía sus coacciones mágico-religiosas mayormente cuando estaba bajo los efectos de bebidas alcohólicas o de drogas.

No valieron sus amenazas. Un día Migración realizó un operativo en el pueblo y “se le tiró” a su casucha, donde fue apresado. La mujer y los dos niños lograron huir, pero él fue apresado y llevado a Haití. Se rumoreó que había sido denunciado por su amigo Yosé, quien según los chismes que circularon en el lugar, tuvo un romance con la mujer de Pión.

Pasaron unos meses y Pión regresó, no se sabe cómo. Se instaló de nuevo en su casucha e inició sus labores en el conuco como si nada hubiera ocurrido.

Pero ya no era lo mismo. A partir de entonces vivía amargado, afectado por la pérdida de su mujer y sus hijos que quería como si fueran de él. Pión era alegre, risueño, cortés, amoroso y diligente con la gente. Pero con aquella experiencia, éste se convirtió en un hombre tosco, amargado, aislado en sí mismo y sin familia.

Desde entonces todo lo que éste conseguía en el trabajo agrícola lo consumía de bebidas alcohólicas y estupefacientes. Se le veía visitar con frecuencia El Callejón de la 15 y no era en busca de su mujer, de quien se dijo ya tenía otro marido en el Batey 5. Los rumores apuntaban a que éste iba a otra cosa, porque según los mentideros pueblerinos, ese lugar estaba “cundío” de puntos para la venta de sustancias ilícitas.

Puntos de venta

Según el Índice Global de Delincuencia Organizada, “la República Dominicana ocupa el puesto 91 a nivel mundial entre 193 naciones, situándose en la posición 21 del continente americano y cuarta en el Caribe”. “Se cree que el país es el principal centro de tránsito del Caribe para la cocaína de Venezuela (¿y Colombia?) con destino a América del Norte y Europa”.

Este informe considera al país como “un importante punto de transbordo de cocaína, heroína, éxtasis y fentanilo y un país de destino del cannabis. La cocaína constituye el mercado criminal único más grande de República Dominicana”.

En tanto, las estadísticas de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) destacan el auge en la entrada de drogas por el Sur. “Muestran que la región Sur del país sigue siendo una ruta marítima clave para lanchas rápidas que transportan cargamentos desde Sudamérica, destacándose decomisos recientes como 564 paquetes en Barahona y más de 2 toneladas en Baní”.

En Pedernales, la DNCD reportó “operaciones de interdicción relevantes, incluyendo un caso de 1,670 paquetes interceptados en rutas de aproximación fronteriza y costera”.

Igualmente, subrayan que las provincias de la región sur de la República Dominicana registran “una alta incidencia de tráfico marítimo de cocaína, destacando que dos de sus demarcaciones acumularon conjuntamente más de 9,471 kilogramos de esta droga en operaciones recientes”, en acciones coordinadas por la DNCD junto a la Armada y el Ministerio Público”.

Y deploran, asimismo, que todas esas operaciones dejan una parte de las drogas que trasiegan en las comunidades de la zona.

El tráfico por especie

Los operativos contra el crimen organizado y el narcotráfico a nivel nacional “han dejado a decenas de miles de detenidos anuales bajo la Ley 50-88, con un predominio absoluto de hombres jóvenes entre 18 y 25 años”. Se trata de un crimen contra el mismo corazón de la patria, en contra de la juventud, mientras el mal persiste.

Se ha establecido con claridad meridiana que un porcentaje elevado de las drogas que entran por el Sur se pagan “con especie, es decir, con las mismas drogas”, lo que explica la razón por la cual la cantidad de puntos de ventas de estupefacientes que existen en comunidades del Sur Profundo. Esas drogas, se ha dicho, se convierten en dinero mediante su comercialización en el territorio.

La situación ha tenido un enorme y dañino impacto entre los jóvenes de la región. Municipios y comunidades que antes eran canteras de talentos en la música, deporte, cultura, literatura, la política y otras disciplinas, han menguado los aportes positivos de la juventud a la sociedad local, debida, además de la pobreza y otras razones reinantes, según estiman observadores, a la ya preocupante presencia de drogas en estos lugares.

Ni Pión se escapó

Se cuenta en la comunidad que Pión no sólo consumía bebidas alcohólicas sino que también acudía a las drogas, arrinconado en su perenne miseria existencial, la traición del amigo y la pérdida de su mujer, de la cual se enteró que ya tenía otro marido, a su regreso tras ser deportado a Haití.

Fueron golpes demoledores lo que sintió Pión que le dieron la vida y la sociedad. Sintió que lo habían acorralado y que estaba arrinconado contra una pared infranqueable que le obligaba a recurrir al “Batey 15”, que bien puede llamarse “el callejón de los sufridos”.

Al parecer, Pión encontraba allí su consuelo, hallaba la fatalidad de las drogas, las cuales hacen ricos a dos o tres lugareños, mientras destrozan el alma de una población.

Un día Pión, o fue que consumió demasiado o la droga que le vendieron era de mala calidad, llevando a éste a perder la razón. Parece que esta le dio duro en su ya endeble cerebro, lo que le llevó a ver helicópteros donde no sobrevolaban ni sus propios sueños.

La gente vio a este hombre de tez negra correr sin camisa y sudoroso vociferando que venían “los helicópteros de Migración". Raudo atravesó el municipio machete a mano y nunca más se ha vuelto a saber de él.

No había tales helicópteros, estos estaban en su mente carcomida por los efectos irreversibles del flagelo de las drogas.

-“Ese pobre hombre se volvió loco”, comentaron los lugareños.



El autor es periodista.


Emiliano Reyes
www.ereprensa.blogspot.com

viernes, 24 de julio de 2026

Por: Rossy Escotto Minaya

Las imágenes del reciente incidente ocurrido en un hotel de Punta Cana han generado un amplio debate público dentro y fuera de la República Dominicana. Como suele ocurrir en la era de las redes sociales, un video de pocos segundos ha dado lugar a múltiples interpretaciones, opiniones y juicios.

Sin embargo, desde el Derecho del Trabajo, estos hechos nos invitan a mirar más allá de lo visible.

No se trata de sustituir la investigación de las autoridades ni de anticipar conclusiones sobre responsabilidades particulares. Se trata de aprovechar este debate para reflexionar sobre un tema que durante mucho tiempo ha permanecido en un segundo plano: la salud mental en el trabajo, la prevención de los riesgos psicosociales, el respeto recíproco entre trabajadores y clientes, y la responsabilidad de las empresas de garantizar ambientes laborales seguros, saludables y dignos.

Durante años, la seguridad y salud en el trabajo se ha asociado principalmente con la prevención de accidentes físicos y enfermedades profesionales. Pero la evolución del mundo laboral exige una mirada más amplia.

El estrés laboral, la fatiga, la sobrecarga de trabajo, el agotamiento emocional, la violencia, el trato humillante, el acoso y las tensiones propias de determinados entornos laborales también pueden convertirse en riesgos que afectan la salud de las personas trabajadoras y, en ciertas circunstancias, la seguridad de terceros.

La Constitución dominicana reconoce la dignidad humana como fundamento del Estado Social y Democrático de Derecho y consagra el derecho al trabajo en condiciones dignas. Esa protección no debe limitarse únicamente a la integridad física del trabajador. Debe comprender también su bienestar emocional, psicológico y humano.

Este enfoque encuentra sustento en nuestro marco jurídico laboral, particularmente en las obligaciones de prevención que pesan sobre el empleador en materia de seguridad y salud en el trabajo. El Reglamento núm. 522-06 sobre Seguridad y Salud en el Trabajo establece la necesidad de identificar, evaluar y controlar los riesgos laborales, promoviendo condiciones que reduzcan los daños a la salud derivados o relacionados con el trabajo.

A la luz de esta realidad, los riesgos psicosociales no pueden seguir siendo tratados como un asunto secundario.

La prevención no es solo una obligación legal. Es también una decisión estratégica.

Una empresa que previene protege a sus trabajadores, brinda mayor seguridad a sus clientes, fortalece su reputación, reduce riesgos legales y contribuye a la sostenibilidad de su actividad.

Pero esta reflexión también obliga a recordar un principio esencial: el respeto debe ser recíproco.

Las personas trabajadoras tienen el deber de ofrecer un servicio profesional, cortés y respetuoso. Del mismo modo, quienes reciben ese servicio también deben reconocer y respetar la dignidad de quienes los atienden.

Ninguna inconformidad, reclamo o diferencia justifica expresiones ofensivas, humillaciones o conductas que vulneren la dignidad de otra persona. La excelencia en el servicio nunca puede construirse sobre la pérdida de la dignidad humana.

Corresponde a las autoridades determinar los hechos y establecer las responsabilidades que procedan, con pleno respeto al debido proceso.

Pero como sociedad, este caso nos recuerda la necesidad de fortalecer la prevención, promover ambientes laborales seguros y saludables, y construir una cultura de respeto mutuo entre trabajadores, empleadores, clientes y usuarios.

En ese contexto, también resulta oportuno reflexionar sobre la importancia de avanzar hacia la ratificación del Convenio núm. 190 de la Organización Internacional del Trabajo, relativo a la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, así como fortalecer nuestro marco jurídico interno para proteger con mayor eficacia la dignidad de las personas trabajadoras.

La salud mental ya no puede verse únicamente como un tema médico. Es también un componente esencial de la seguridad y salud en el trabajo.

Ignorar esa realidad es desconocer uno de los mayores desafíos que enfrenta el mundo laboral en el siglo XXI.

Más allá de lo que se ve en un video, este caso nos recuerda que la prevención no es una opción: es un deber jurídico, una responsabilidad empresarial y un compromiso con la dignidad humana.

Sobre la autora

Abogada laboralista, Magíster en Derecho del Trabajo y Seguridad Social,  Presidenta de la Federación de Mujeres Empresarias Domínico-Internacional (FEM).  

jueves, 23 de julio de 2026


Por: Dimercy Avila Cedano

La República Dominicana ha tenido avances importantes en la persecución de la trata de personas, pues hoy existen investigaciones más estructuradas, mayor experiencia institucional y una comprensión más clara de la forma en que operan estas redes criminales. Aunque la investigación penal y el rescate inicial son necesarios, la respuesta estatal debe continuar después de ese momento, mediante medidas que permitan proteger a la victima, acompañar su recuperación y restablecer progresivamente sus derechos.

A partir del rescate, la protección debe ir mas alla de la seguridad inmediata o de la participación de la victima en el proceso judicial, y debe orientarse tambien en crear condiciones reales para que esa persona pueda recuperar su autonomia, restablecer sus derechos y retomar su vida en condiciones de libertad y dignidad.

Esto supone garantizar acceso a educación, expleo, asistencia psicológica, acompañamiento juridico, reunificación familiar cuando sea posible y mecanismos que permitan una reintegracion social efectiva, porque, si estas medidas no existen o no se sostienen en el tiempo, la protección queda reducida a una respuesta momentanes y no a una verdadera restauración de derechos.

Por esa razón, la politica pública contra la trata de personas no debe medirse únicamente por la cantidad de rescates realizados o por el número de condenas obtenidas, aunque estos indicadores sean importantes, sino también por la capacidad del Estado para lograr que las victimas salgan de la situación de vulnerabilidad, reconstruyan su proyecto de vida y eviten que la explotación marque de forma permanente su futuro.

La respuesta frente a la trata de personas debe superar una visión limitada a la identificación de las victimas o al desmantelamiento de las organizaciones criminales, y debe orientarse a comprender como operan esas redes, seleccionan a las personas que explotan y que medidas pueden adoptarse para prevenir el delito antes de que ocurra.

Cuando la explotacion ya ocurrió, la actuación estatal debe dirigirse a que la victima no permanezca en una situación prolongada de vulnerabilidad, sino que pueda restablecer progresivamente el ejercicio de sus derechos.

La protección integral tiene verdadero sentido cuando permite que la victima deje de ser vista únicamente desde el daño sufrido y pueda ser reconocida como una persona titular de derechos, con capacidad de decisión y con posibilidades reales de reconstruir su vida.

Por: Diogenes Morillo Miranda
Sociólogo, master en políticas púbicas y asesor de seguridad empresarial
ballenaamarilla@gmail.com

En las jergas urbanas actuales, el término “la para” se utiliza para describir aquello que impone control, freno o temor sobre una determinada actividad o dinámica social. En el ámbito institucional, esa función de contención frente al crimen encuentra una expresión concreta en el trabajo de la Dirección de Inteligencia (DINTEL) de la Policía Nacional, unidad que ha asumido un papel relevante en la lucha contra el microtráfico y en la recuperación de espacios afectados por las actividades ilícitas.

Si bien la lucha contra el narcotráfico en la República Dominicana ha estado marcada por la acción firme de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), institución que históricamente ha concentrado sus esfuerzos en enfrentar las estructuras criminales de mayor escala y las redes internacionales de tráfico, el fenómeno de las drogas exige también una respuesta decidida en el nivel territorial.

El microtráfico, muchas veces relegado en la discusión pública, representa una de las manifestaciones que más impactan la vida cotidiana de los ciudadanos. Los puntos de venta de drogas instalados en barrios y comunidades funcionan como centros de abastecimiento para dinámicas delictivas asociadas a la violencia, los robos, las pandillas juveniles y el deterioro progresivo del tejido social.

Es precisamente en ese escenario donde la intervención contra el narcomenudeo adquiere una dimensión estratégica para la seguridad ciudadana, debido a que estos mercados ilegales convierten la inseguridad en una experiencia cercana y permanente para miles de familias.

La DINTEL ha desarrollado una ofensiva sostenida contra estas estructuras, orientada a identificar, intervenir y desarticular puntos de distribución de drogas que operan en distintos sectores, incluyendo modalidades modernas como la entrega a domicilio de sustancias controladas. Entre abril y julio de 2026, esta unidad reportó la ocupación de más de 30 mil porciones de sustancias narcóticas, una cantidad que representa un volumen significativo de drogas retiradas de las calles, además de otros decomisos vinculados al tráfico y distribución de sustancias ilícitas.

Cada punto de droga desmantelado constituye una reducción en la capacidad operativa de las redes criminales. Cada intervención representa la recuperación de espacios comunitarios que habían sido utilizados para actividades ilegales y una oportunidad para devolver tranquilidad a sectores que durante años han convivido con la presión del crimen.

Los resultados obtenidos en la lucha contra el microtráfico quizás no alcanzan siempre la misma exposición mediática que las grandes incautaciones de drogas provenientes de operaciones internacionales; sin embargo, su importancia social es inmediata. Es en los barrios donde se percibe con mayor intensidad el daño generado por estas redes: jóvenes captados por economías criminales, familias afectadas por la adicción y comunidades sometidas a escenarios de violencia.

Por ello, cada operativo dirigido contra el narcomenudeo representa mucho más que un decomiso de sustancias prohibidas. Constituye una acción preventiva, una recuperación del control territorial y un aporte directo a la construcción de comunidades más seguras.

Enhorabuena por los esfuerzos desarrollados por la DINTEL en esta batalla, porque enfrentar el microtráfico es también defender la paz social, proteger a las familias y fortalecer la seguridad ciudadana.

miércoles, 22 de julio de 2026



Por: Dioscar Faña

Con la recién inaugurada restauración de la Plaza de la Bandera y con la construcción del paso a desnivel tipo túnel, la ciudad de Santo Domingo (Distrito Nacional) se coloca en los estándares internacionales tecnológicos de este tipo de obra moderna del primer mundo, de soluciones viales y embellecimiento de todo el entorno.

Con objetividad analítica, creemos que el presidente Luis Abinader ha venido desarrollando y aportando al D.N. un conjunto de obras que están cambiando la dinámica de la vida en la ciudad, lo que, sin dudas, al término del gobierno que encabeza, permitirá que se le reconozca su visión y legado desarrollista.

En esa dirección, cabe destacar obras como: paso a desnivel de la Prolongación 27 de Febrero con avenida Isabel Aguiar; Distribuidor Vial del Km 9 de la Autopista Duarte; extensión de la Línea 2C del Metro de Santo Domingo; culminación del Proyecto Nuevo Domingo Savio; Parque Ambiental y Recreativo Cristo Park; Paseo 30 de Mayo; Plan Nacional de Mejoramiento de Aceras y Contenes, que ha beneficiado al Distrito Nacional, a diferentes sectores, incluyendo el Malecón, conjuntamente con la Alcaldía; así como la construcción actual de la Solución Vial y Ambiental de la avenida República de Colombia; como también el anunciado puente flotante sobre el río Ozama, entre otras obras que podría ejecutar, puesto que le falta más de un año y medio para culminar su gestión.

Estoy seguro de que, de Omar Méndez alcanzar la candidatura y luego la Alcaldía del Distrito Nacional, desarrollaremos una visión administrativa integral, donde la tecnología de punta estaría no tan solo para los servicios administrativos y gerenciales, sino también para informar, facilitar y construir infraestructuras amigables con el medio ambiente, que garanticen bienestar para los ciudadanos, como ocurre en cualquier ciudad moderna del mundo.

martes, 21 de julio de 2026


Por: Emiliano Reyes Espejo
ere.prensa@gmail.com


El oscuro umbral se cierne, no sólo sobre la productiva provincia de San José de Ocoa, el mal se irradia a toda la región Sur.

Me referí con anterioridad al peligro que implica el descubrimiento de plantaciones de marihuana en las fértiles montañas de Ocoa. A raíz de este enfoque nos llegaron observaciones en varios sentidos. Primero, nos enrostra que no diéramos los créditos merecidos, que fuimos parcos en no reconocer el trabajo de inteligencia que realiza la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) de frente a la delicada situación; y segundo, que limité la narrativa a una provincia cuando el mal se enseñorea en toda la región.




“Tú no tienes idea de lo que ocurre en el Sur Profundo (Barahona, Bahoruco, Tamayo, Vicente Noble y otras comunidades fronterizas)”, refirieron. Por allí no sólo se normaliza el tráfico y uso de drogas, sino también el trasiego de armas provenientes del cercano Haití. En estas zonas ya ha comenzado a imponerse el factor fuerza-con la indiferencia de las policías locales-, se impone la extorsión y la apropiación de manera ilícita de tierra de propiedad privada, mientras comienza a prevalecer en estas comunidades un ambiente de temor entre sus pobladores, y hasta en las propias autoridades.




“La región Sur de la República Dominicana es una de las principales rutas utilizadas por el narcotráfico internacional para introducir sustancias narcóticas desde Sudamérica”, subrayan datos de fácil acceso en las redes. “Zonas costeras estratégicas, como la provincia de Barahona y las costas de Baní (provincia Peravia), son focos críticos para el trasiego de grandes cargamentos”, precisan.

Narcotráfico en el Sur

Según observadores, “los cárteles internacionales, principalmente procedentes de Colombia y Venezuela, utilizan lanchas rápidas (“go-fast”) o avionetas para arrojar o descargar narcóticos en el litoral Sur”. Igualmente, los informes señalan que el mayor volumen incautado corresponde a cocaína y marihuana, especialmente en la costa de Barahona, la cual es considerada puerta “de acceso frecuente debido a su extensa y apartada geografía”.

Los reportes sobre los más recientes decomisos realizados en la zona, y que recogimos de diferentes fuentes, periodísticas y de las redes, establecen que instituciones como la DNCD, la Armada y la Fuerza Aérea “han incautado cientos de paquetes de narcóticos en alta mar y en operaciones terrestres en Baní”.

Llamó la atención la reciente intervención de la DNCD en zonas montañosas de difícil acceso en San José de Ocoa, donde se han localizado grandes cantidades de plantas de marihuana.

Los relatos hablan también de incursiones de avionetas en la zona, desde las cuales se lanzan paquetes presuntamente de cocaína. “Se han reportado –asimismo-persecuciones de más de 8 horas frente a las costas dominicanas para interceptar lancha rápidas que intentaban ingresar al país”.

Pago en especie e impacto en el consumo

En referencia a estos hechos, una reseña aparecida en el periódico El Día destaca en un titular: “El Sur y Barahona son las puertas por las que entra más droga al país”. “La región Sur, específicamente Barahona, es por donde ingresa más droga a la República Dominicana, debido a la cercanía y la facilidad para llegar desde Sudamérica y países del área”.

La situación se complica debido a que en ese mundo los cargamentos de drogas y los servicios de logística “se pagan en especie y a través de criptomonedas o redes complejas de lavado de dinero en efectivo”. Al parecer los carteles de las drogas usan en la región Sur la modalidad, específicamente en Barahona, Pedernales y Baní, de “pago en especie (con la misma droga)”.

Eso explica el auge de “los puntos de drogas” en ciudades y municipios de la zona. Según explican los entendidos en la materia, “en lugar de arriesgar grandes sumas de dinero en efectivo, los carteles sudamericanos (colombianos y venezolanos) pagan a las redes locales dominicanas entregándoles un porcentaje del cargamento de cocaína o marihuana interceptado o transportado”.

“Estas redes locales (“contactos criollos”) venden su parte del cargamento dentro de las provincias del Sur y otros puntos del país”, explican conocedores del problema, y agregan que “esto convierte la droga en efectivo de manera interna, alimentando directamente los puntos de microtráfico locales”.

También se estipula que “el dinero tras la venta de la droga se reintroduce en el Sur y el resto del país mediante la compra de bienes raíces, negocios de entretenimiento (discotecas, bares), dealer de vehículos y proyectos turísticos o comerciales”.

Informes especializados precisan que estas redes “utilizan testaferros para distanciar el origen del dinero del narcotráfico transnacional”.

La presencia de estos testaferros está creando un problema adicional, se están armando y no se limitan, en algunos casos, a lavar el dinero de las drogas sino que, además, se dedican a usar la fuerza, crear terror y temor para entonces apropiarse de bienes legítimos, específicamente terrenos. No sólo fomentan el tráfico de armas, sino que también cometen un crimen adicional, desvían a jóvenes talentos de la región de sus propósitos de superación mediante los estudios o el trabajo digno y los condenan a vivir atados a los estupefacientes.

“La criminalidad en la región Sur de la República Dominicana se caracteriza principalmente por conflictos sociales, microtráfico de drogas y riñas locales, a pesar de que el país muestra una reducción general en su tasa acumulada de homicidios”. En ese sentido, las autoridades policiales realizaron operativos “en provincias como Barahona donde incautaron armas de fuego artesanales, sustancias controladas y armas blancas”.

Temidos “caciques locales”

Se agrega a esta realidad la existencia de los “caciques locales”, los cuales a base de dinero terminan asumiendo influencia y control en municipios y comunidades de la zona.

Estos caciques son especies de “supra jefes” que imponen sus voluntades frente a los demás ciudadanos, los cuales, por temor y para preservar sus vidas, evitan enfrentarlos. Igual ocurre con las autoridades municipales, policiales y judiciales. A nadie se le ocurre hacer frente a estos señores, a los cuales “a base de billetes” se les tiene como “personas honorables” a los que hay que respetar.

Todo el mundo sabe de dónde salen las fortunas de estos personajes y dónde están los puntos de venta de las drogas, pero la gente “mira para otro lado” porque “no quieren problemas”.

En Barahona, Bahoruco, los bateyes cañeros y Tamayo se pueden observar estos especímenes operando casi abiertamente. Entre estos han hecho presencia ex altos jefes militares y poderosos sindicatos de camioneros, los cuales han comenzado a tomar terrenos de propiedad privada, simulando compras ficticias a personas que carecen de títulos, pero que realmente son parte de esas redes opacas que operan en la zona.

Al igual que ocurre en la provincia San José de Ocoa, las autoridades deben afinar su labor de inteligencia en esta parte del Sur Profundo para prevenir que estos caciques se afiancen más de la cuenta y adquieran tanta fuerza, que luego se dificulte afrontarlo sin que ello implique la ocurrencia de muertes inocentes.

No obstante, tranquiliza que el presidente Luis Abinader haya dado el mandato a la DNCD “de atacar el crimen organizado sin importar de quién se trate”. Y esa contundente orden incluye, obviamente, a las provincias, municipios y bateyes cañeros del Sur Profundo.



El autor es periodista.

Emiliano Reyes
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