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miércoles, 1 de julio de 2026


Por: Brandy Berroa

Hay una regla que todos comprendemos: nada valioso permanece en buen estado si deja de recibir mantenimiento.

Nadie espera que un vehículo funcione durante años sin cambiar el aceite. Nadie confía en la seguridad de un edificio que nunca ha sido inspeccionado y ninguna empresa supone que una máquina seguirá produciendo si deja de cuidarla.

Entonces, ¿por qué creemos que una sociedad puede mantenerse sana cuando hemos dejado de cuidar aquello que realmente la sostiene?

Quizás ese sea uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo.

Nos hemos especializado en responder a las crisis, pero hemos olvidado prevenirlas. Esperamos que una familia se fracture para hablar de comunicación; que un joven abandone la escuela para preocuparnos por las oportunidades; que aumente la violencia para preguntarnos qué ocurrió con nuestros barrios; o que una comunidad pierda la esperanza para descubrir que llevaba años sintiéndose sola.

Nos hemos acostumbrado a reparar las consecuencias, cuando el verdadero desafío siempre ha sido cuidar las causas.

En ingeniería, el mantenimiento consiste en conservar en buen estado aquello que tiene valor. En la vida sucede exactamente igual: las relaciones necesitan mantenimiento, la confianza necesita mantenimiento y, cuando dejamos de cuidarlas, también comienzan a deteriorarse las familias, las comunidades y las organizaciones.

Vivimos en una cultura que celebra la reparación y olvida la prevención. Admiramos las grandes soluciones, pero prestamos poca atención a los pequeños descuidos que, con el tiempo, terminan convirtiéndose en grandes problemas.

La confianza no desaparece de un día para otro; se desgasta lentamente. Ningún matrimonio se rompe por una sola conversación, ni un estudiante abandona sus sueños por un único fracaso. Todo deterioro importante comienza siendo casi imperceptible: una conversación pendiente, una promesa incumplida, un niño que dejó de sentirse importante o un vecino que dejó de saludar.

Eso también es desgaste. Y, como ocurre con cualquier estructura, aquello que no recibe mantenimiento termina deteriorándose.

Quizás por eso hablamos tanto de capital económico y tan poco de capital social. Una sociedad no se sostiene únicamente por el dinero que produce; se sostiene por la confianza que construye, la solidaridad que practica, el sentido de pertenencia que cultiva y la capacidad de cooperar incluso cuando nadie está obligado a hacerlo.

Cuando esos elementos comienzan a desaparecer, la fractura ya ha empezado, aunque todavía no aparezca en las estadísticas.

Es precisamente ahí donde la Responsabilidad Social deja de ser un programa corporativo para convertirse en una forma de entender el desarrollo.

La verdadera responsabilidad social comienza cuando una empresa deja de preguntarse qué actividad realizará este año y empieza a preguntarse qué realidad de su comunidad puede ayudar a transformar durante los próximos diez.

Las organizaciones que comprenden esta realidad dejan de preguntarse únicamente qué pueden donar. Comienzan a preguntarse qué pueden fortalecer y descubren que el mayor impacto no siempre está en organizar un evento, sino en intervenir donde una pequeña acción puede cambiar una historia.

A veces será rehabilitar un aula, instalar un bebedero en una escuela o apoyar a un estudiante para que no abandone sus estudios apadrinándolos. Son acciones aparentemente sencillas, pero sus efectos pueden durar décadas.

Durante años, por razones de mi trabajo en el ámbito de la gestión social y la responsabilidad social, he recorrido comunidades que rara vez aparecen en los titulares. He conversado con docentes que hacen mucho más de lo que describe su cargo, con líderes comunitarios que sostienen barrios enteros y con estudiantes cuyo único obstáculo para aprender no es la falta de capacidad, sino la ausencia de condiciones mínimas para hacerlo.

Esa experiencia me ha dejado una convicción: las comunidades más fuertes no son las que tienen menos problemas, sino las que nunca dejaron de cuidar sus relaciones; las que fortalecen la confianza antes de que aparezca la desconfianza y entienden que prevenir siempre será más inteligente que reparar.

Tal vez el gran desafío de nuestra generación no sea construir más, sino conservar mejor. No sea inaugurar más proyectos, sino cuidar con mayor intención los que ya existen.

Porque las sociedades no colapsan de un día para otro. Se desgastan lentamente, pero también pueden reconstruirse de la misma manera: con decisiones cotidianas, relaciones fortalecidas y personas comprometidas con el bienestar común.

Quizás ha llegado el momento de volver a hacer mantenimiento. No únicamente a las carreteras o a los edificios, sino a aquello que ninguna maquinaria puede reparar cuando se pierde: la confianza, la solidaridad y el compromiso de construir un futuro compartido.

Porque el mantenimiento más importante que necesita una sociedad no se hace con herramientas. Se hace con personas que deciden cuidar de otras personas antes de que sea demasiado tarde.

lunes, 29 de junio de 2026


Por: Raúl Martínez
El autor es abogado


Siempre me he ufanado de ser una persona optimista. Una de esas que percibe el vaso “medio lleno”, en contraste con las recurrentes voces agoreras para las que el vaso se encuentra – invariablemente – “medio vacío”. Esta risueña perspectiva del mundo que me rodea no está exenta de peligros, pues a veces se encuentra con realidades desoladoras, capaces de demoler las ilusiones del más gallardo combatiente. Eso es lo que me pasa cuando pienso en la situación que atraviesa nuestro país en lo que tiene que ver con la regulación de los juegos de azar, muy especialmente cuando se examina un proyecto de ley aprobado el miércoles pasado – en primera lectura – por el Senado de la República, a partir de una iniciativa que les fuera enviada, hace unos meses, por el mismísimo Presidente de la República.

​Me refiero al proyecto de “Ley General de Juegos de Azar”, desde del cual se sientan las bases para que en nuestro país cualquier persona pueda acceder al consumo de toda clase de juegos de azar, incluyendo los que – por su naturaleza especialmente adictiva – en casi todas las naciones civilizadas están reservados a espacios estrictamente controlados y vigilados.

No todos los juegos de azar son iguales.

Para los que no tenemos afición por los juegos de azar, parecería que todos los que se ofrecen al público son similares, y generan las mismas consecuencias. No es así. Los sorteos de base numérica (como quinielas, palés o tripletas) y las apuestas a los deportes profesionales son considerados como menos problemáticos que los denominados juegos electrónicos virtuales (máquinas tragamonedas, ruletas electrónicas o juegos de casinos en general), pues estos últimos generan una mayor probabilidad de que el apostador quede atrapado por la ludopatía.

​En los juegos de azar electrónicos o virtuales el apostador recibe un constante estímulo para seguir jugando, pues se trata de operaciones que discurren a mayor velocidad y se encuentran siempre disponibles, logrando una inmersión psicológica de un usuario que sigue apostando sin detenerse, ya que forja una ilusión de control sobre el juego y siempre alberga la esperanza de que en algún momento obtendrá el premio anhelado. Es por esta razón que algunos investigadores consideran a esta modalidad de juego de azar como el “crack-cocaína de las apuestas”.

Las reglas del juego en la actualidad.

Reconociendo la especial peligrosidad de los juegos de azar electrónicos o virtuales, el legislador dominicano ha actuado con moderación al permitir la comercialización de los mismos. Así, el formato más conocido de este tipo de juegos, las denominadas “máquinas tragamonedas”, sólo es permitido en nuestro país desde la promulgación de la Ley Núm. 96-88, que únicamente autorizaba la instalación de estos artefactos en los casinos, pues se trataba de espacios sujetos a un riguroso control y fiscalización, que sólo podían operar en hoteles de primera categoría-

​Posteriormente, mediante la Ley Núm. 29-06, se permitió la instalación de máquinas tragamonedas en las bancas de apuestas a los deportes profesionales, pero con sujeción al cumplimiento de requisitos específicos. De tal suerte, conforme a la ley vigente una banca de apuestas deportivas sólo puede instalar máquinas tragamonedas si cuenta con locales cerrados y seguros, con acondicionador de aire y cristales que no permiten mirar hacia el interior, además de colocar un rótulo visible que indique la prohibición de entrada a los menores de edad a dichos establecimientos. Más aún, entre una banca de apuestas a los deportes y profesionales y otra debe mediar una distancia de 500 metros lineales, misma longitud que debe existir entre esos lugares y escuelas públicas, hospitales o iglesias.

Irrupción de nuevas tecnologías y voracidad empresarial.

Sin embargo, al tomar dichas medidas normativas, dirigidas a evitar la proliferación indiscriminada de esta modalidad de juegos de azar, el legislador dominicano no pudo prever los efectos de la trepidante revolución tecnológica. Y es que, para el año 2006, época en que se aprobó la ley mencionada en el párrafo anterior, sólo se contaba con las máquinas tragamonedas como vehículo para ofrecer los juegos propios de los casinos fuera de estos establecimientos. Sin embargo, dos décadas después la realidad es otra. Dicha modalidad de juego de azar, revestida de una especial peligrosidad, ya puede ser ofrecida al público mediante la instalación de una computadora y un monitor de televisión, a través de un software que controla el juego, lo cual facilita su comercialización en todo tipo de espacios.



La disponibilidad de las nuevas tecnologías ha desatado los demonios en el mercado de los juegos de azar de la República Dominicana. Ya no sólo los propietarios de casinos y bancas de apuestas deportivas ofrecen al público estos juegos. Algunos concesionarios de loterías electrónicas, de manera directa o a través de las denominadas “agencias hípicas”, han irrumpido en la comercialización de juegos electrónicos y virtuales como elefantes en una cristalería, instalando computadoras y monitores en las decenas de miles de puntos de venta que gestionan, con el objetivo de promover esta clase de juegos.



​De más está decir que dichos empresarios operan puntos de venta de juegos de lotería que carecen de cualquiera de las condiciones locativas exigidas a los establecimientos que instalen los casinos o las bancas de apuestas deportivas. Se trata de espacios abiertos, de escasa dimensión, a los cuales penetran menores de edad como si fuera a un parque infantil, y donde la seguridad es una quimera. En su afán de colonizar el mercado de los juegos de azar, tales grupos empresariales no sólo actúan con un desprecio olímpico por la ley, sino que colocan al alcance de niños y adolescentes la modalidad de juegos de azar que es considerada con mayor potencial adictivo y propensión a la ludopatía.



Se trata de una auténtica arrabalización de los juegos de azar electrónicos y virtuales, motivada por la ambición de unos cuantos y alentada por la apatía del Estado. No ha faltado quien llame a este siniestro proceso como la “democratización” de los juegos de azar. Tan insólito argumento nos mueve a evocar aquella frase atribuida a Madame Roland, notable figura de la Revolución Francesa, quien a punto de ser guillotinada exclamara: “Oh Libertad!! Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!!”.

Un Estado que huye y una ley para el desorden.


Todo lo que hemos dicho viene a cuento porque, de aprobarse el mencionado proyecto de “Ley General de Juegos de Azar”, parecería que el Estado ha decidido capitular frente a las insaciables apetencias de un puñado de empresarios de limitada visión, pero de anchos bolsillos, que insisten en legitimar la masificación de los juegos de azar electrónicos mediante una reforma legislativa de impredecibles consecuencias.

​Al leer esta infeliz pieza legislativa, nos encontramos con que desaparecen los requisitos establecidos por la Ley Núm. 29-06 para instalar establecimientos que ofrezcan al público esta modalidad de juegos de azar, reservándolos solamente para los establecimientos dedicados a la comercialización de apuestas deportivas. De manera sorprendente, se abandona a la discreción de la proyectada “Dirección General de Juegos de Azar” la determinación – por vía reglamentaria – de las condiciones de operación de todos los establecimientos dedicados a esta actividad económica. El objetivo es claro: crear las condiciones para que, eventualmente, algún funcionario desavisado o complaciente permita a los concesionarios de loterías electrónicas y a las denominadas “agencias hípicas” inundar cada punto de la geografía nacional de juegos de azar electrónicos, convirtiendo a la República Dominicana en un casino a cielo abierto.

​Como soy un optimista empedernido, albergo la esperanza de que nuestros legisladores corrijan tan mayúsculo desatino, e impidan que la codicia de unos pocos nos conduzca a una debacle social parida por la expansión de la ludopatía a unos niveles nunca antes vistos, incubada por un Estado indiferente capturado por empresarios que, de favorecer a sus intereses, no vacilarían en reemplazar la Santa Biblia del Escudo Nacional, sustituyéndola por una ruleta electrónica.

domingo, 28 de junio de 2026



Hacemos votos por la paz de Haití, que es también la paz de la República Dominicana, pero mediante la gestión de una embajadora cristiana, dinámica y humana

Por: Roberto Valenzuela

A las puertas del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, hemos venido analizando el impacto de esa nación en Haití y República Dominicana. Quien estudia la historia de los pueblos y su diplomacia sabe la importancia estratégica de contar —o no contar— con una embajada activa y con un embajador en funciones. Ha ocurrido en distintos momentos, cuando administraciones demócratas han dejado vacíos diplomáticos en República Dominicana que impactan las relaciones bilaterales.

Los gobiernos republicanos siempre procuran que tengamos una adecuada representación diplomática. Suelen ser más respetuosos y tolerantes con las creencias religiosas y las costumbres del pueblo dominicano. Al contrario, como reportero, recuerdo a dos embajadores demócratas que nos generaron a los dominicanos muchos dolores de cabeza.

Crearon conflictos que, desde el punto de vista de la diplomacia, eran innecesarios. La diplomacia, una carrera tan valiosa para la solución de conflictos, era precisamente lo que menos se practicaba en esos casos.

Tanto Haití como República Dominicana han tenido más problemas con administraciones demócratas que con republicanas. En 1915 invadieron Haití y, en 1916, ocuparon República Dominicana. Y en 1963 fueron los demócratas quienes fueron señalados como artífices del golpe de Estado a Juan Bosch, uno de los gobernantes más democráticos y más votados en la historia, además de su reconocida honestidad. En 1965 intervinieron durante la guerra civil dominicana.

El caso es que hay que reconocer los parabienes de la señora embajadora, Leah Francis Campos, quien ha logrado acercamiento con todos los sectores, sin discriminar.

Se reúne tanto con sectores populares como urbanos, visitando la Catedral Primada de América o Higüey para venerar a la Virgen de la Altagracia, así como compartiendo en espacios como colmados populares, como La Venganza, y también con empresarios y sectores de la élite económica.

Una de las cosas que más nos ha agradado es que ha traído dinamismo a la Embajada, promoviendo su país. Para los 250 años de la independencia de Estados Unidos, organizó un concurso para quienes mejor canten el himno de su país. Y, un gesto que agradecemos, incluyó la interpretación del Himno Nacional de República Dominicana.

Mi petición, después de estas merecidas consideraciones, es que intervenga en todo lo que esté a su alcance para que Haití logre la paz. Como dice el comunicador Ricardo Nieves, si Estados Unidos quiere, en menos de media hora puede poner fin al conflicto de las pandillas en Haití.

Hago esta petición a la señora embajadora, quien ha dado muestra de amor por nuestro país. Ella sabe, como buena diplomática, que los problemas haitianos repercuten en la República Dominicana, y los de la República Dominicana en Haití.

¡Así que intervenga en lo que pueda!, pues usted, como ferviente cristiana, sabe que un pueblo bueno y trabajador como el haitiano merece vivir en paz. Haití y la República Dominicana son dos grandes aliados entre sí, y ambos son viejos amigos, socios comerciales y políticos de Estados Unidos.

miércoles, 24 de junio de 2026

Por: Emiliano Reyes Espejo
ere.prensa@gmail.com


La raíz de la criminalidad social está cimentada en la pobreza extrema y el desamparo que reina, en cierto modo, en una buena parte de la población. No ocurre así con el crimen organizado y la corrupción administrativa pública y privada, los cuales tienen otros orígenes y causan sus propios daños.

Muchos conocen cuáles son las causas profundas de la creciente criminalidad, pero pocos son pocos que se atreven a mostrar y plantear soluciones integrales a partir de la identificación de la pobreza como una de sus raíces esenciales.

Otros creen y se aferran al uso de la fuerza policial y militar para enfrentar el problema.

No es el caso de la Procuradora General de la República, Yeni Berenice Reynoso, quien sin recovecos, “dio en el clavo” y puso “el dedo en la llaga”, señalando a la pobreza como una de las principales causas de la criminalidad en el país. En ese tenor, la funcionaria propuso un “nuevo contrato social” que dé al traste con la criminalidad en la sociedad dominicana.

La propuesta hecha por la líder del ministerio público surge a raíz de un profundo análisis de la realidad criminalística nacional, la cual expuso en una conferencia magistral titulada “Anatomía de la violencia y la criminalidad en República Dominicana: radiografía para una transformación necesaria”, que dictó por invitación en la Cooperativa Vega Real.

Berenice Reynoso planteó “la integración de toda la población a un nuevo contrato social que brinde mayores garantías para acceder a justicia, salud y educación de mayor calidad”. En su disertación, la funcionaria, más que apelar a la fuerza para enfrentar la multiplicidad de ilícitos que ocurre a diario en el territorio nacional, recurrió a reclamar la firma de un contrato entre los integrantes de la sociedad, a lo que consideró “las fuerzas vivas” de la nación.

Y más que acertada, esa propuesta resulta oportuna, muy atinada. Ha llegado justo a tiempo, aparece cuando realmente se necesita. Berenice Reynoso acude a este foro público para dirigir su clamor a la sociedad, como una muestra de la urgente necesidad que existe hoy día de cambiar el rumbo de las cosas.

La proposición de la Procuradora concurre, asimismo, en un momento en que la criminalidad se generaliza y da la sensación de que se ha apoderado de todos los estamentos sociales.

La situación tiene en vilo a la ciudadanía y pone en riesgo los avances en materia de “convivencia civilizada” que ha logrado la población mediante luchas intensas del pueblo dominicano en los últimos 60 años.

Sin vericuetos políticos

Para afrontar esa ineludible realidad, Berenice Reynoso propone este pacto entre los diferentes sectores, a través del cual se redima a una población ansiosa de superar limitaciones y necesidades que laceran “el ser existencial”, tanto como individuos como para toda la sociedad.

Llama la atención que la iniciativa no parta de un ente partidario, ni de un conglomerado político, ni de gabinetes de burócratas y técnicos. Surge de la vivencia que acumula la justicia, del choque con la realidad que genera el tráfago de la gestión del ministerio público, que es donde se vive a cada instante la magnitud de las carencias ciudadanas.

La idea nace, por tanto, a partir de la “conciencia social” que se incuba en la cúpula del Ministerio Público. Y emergió, asimismo, como análisis y explicaciones de las causas reales que generan los índices de criminalidad que nos abaten.

La propuesta proviene igualmente –para más certeza- de una mujer que personifica un liderazgo ganado a pulso en el ministerio público, la cual está llamada, junto a otros estamentos oficiales, a combatir el crimen organizado, pero también a la criminalidad del día a día, prohijada por la indefensión social y la extrema pobreza.

La propuesta de un “nuevo contrato social” hecha por Berenice Reynoso “da en el clavo” y amerita su acogida, ya que según nuestra visión, va al origen del problema, no se anda con recovecos ni artilugios técnicos para explicar la verdad del mal y dónde nace.

Se trata de una toma de conciencia al más alto nivel, la cual apunta hacia el abandono social como causa ineludible del mal. El problema -se afirma tras bastidores y públicamente- parte de élites gobernantes (políticos, empresarios, industriales, tecnócratas de “nuevos cuños”) que perfilan políticas en el Estado dirigidas a saciar ellos sus propias opulencias, aunque con su actitud puedan conducir al país al despeñadero como sociedad, en un momento que, gracias a Dios, parece asomarse un halo de luz “al final del túnel”.

Pobreza, juegos de azar, corrupción

La pobreza es un hecho innegable y la misma, tanto aquí como en otros países, sirve para el cultivo de todo tipo de ilícitos. Por eso preocupa, incluso a nivel de la Procuradora General de la República, que la actual “tasa de pobreza monetaria general en la República Dominicana se ubique en el 15.3%, mientras que la pobreza extrema ronda el 2.4%”.

En tanto, informes oficiales señalan que el ingreso nominal per cápita mensual del hogar se sitúa en unos RD $20, 192 pesos, mientras los gastos de la canasta están por encima de los RD$50 mil pesos. En ese sentido, el país cabalga sobre una brecha de la pobreza que “se sitúa en el 4.9%, lo que indica que las personas vulnerables están, en promedio, más cerca de superar la línea de pobreza”.

Las carencias se palpan en diferentes sectores. Concomitantemente con ellas, se registra un creciente aumento de la criminalidad, la ratería y el auge del tráfico y microtráfico de drogas.

Crecen también los juegos de azar, los delitos electrónicos, la corrupción en la administración pública y el sector privado, así como otros ilícitos.

Brecha salarial

Pese a algunos avances presentados por el gobierno, perdura un malestar que mantiene un ambiente de ebullición social y política en sectores de la sociedad, mientras “persisten desafíos estructurales” y problemas de ingresos en sectores de trabajadores.

Por ejemplo, datos del Banco Central indican que aproximadamente el 80% de la población ocupada percibe ingresos que se sitúan por debajo del costo de la canasta básica familiar (estimada en casi RD$50,000 mensuales)”. Esa situación genera una importante población que se mantiene en estado de vulnerabilidad y consiguiente surgimiento de protestas por razones sociales y económicas.

Del análisis de esa realidad es que surge la propuesta de la Procuradora General de la República, Yeni Berenice Reynoso, la cual busca impulsar un pacto, “un nuevo contrato social” que dé una respuesta integral al problema de la criminalidad en todas sus vertientes, partiendo de las propias vivencias del ministerio público. Ella ha confirmado que en la pobreza, más que en otros factores, está el origen del auge de la criminalidad y hechos de violencia intrafamiliares que se registran cada vez con más frecuencia en el territorio nacional.

Crímenes y conflictos sociales

Por eso, ella explicó en su disertación que “la tasa de homicidios en República Dominicana se sitúa en 7.2% por cada 100,000 habitantes”, lamentando que el 60% de los homicidios resultan difícil de prevenir en el país, ya que según afirmó, “están asociados a conflictos sociales”. Precisó que países en la región “tienen los conflictos sociales prácticamente en cero o en un dígito”.

Lo planteado por la funcionaria muestra muchas aristas preocupantes, las cuales, de agravarse esta situación, afectarían la estabilidad social, se proyectaría una imagen negativa del país como atractivo turístico y se frenaría la inversión extranjera.

En esa línea de acción, tal como lo plantea la honorable Procuradora Berenice Reynoso, es necesario que el gobierno, los partidos políticos, líderes empresariales, industriales, financieros, sindicales, religiosos, sociedad civil y ciudadanos comunes se aboquen a discutir esta propuesta de “un nuevo pacto social” que impulse una sociedad más justa.

Y para eso:

1) El gobierno y los partidos políticos deben tomar la iniciativa de convocar a una reunión para discutir y aprobar el pacto social.

2) Los partidos políticos que participen en la contienda electoral del 2028 tienen que comprometerse a incluir en sus programas de gobierno los puntos que se aprueben en este nuevo pacto social, y que:

3) El gobierno comience desde ya a tomar medidas integrales, concretas, contra la pobreza extrema. Incluir planes de empleos temporales en zonas rurales, incentivar políticas que garanticen la permanencia de los jóvenes en los campos, fomentar programas de reforestación pagadas para crear empleos, y la construcción masiva de viviendas económicas en comunidades pobres.


El autor es periodista.



Emiliano Reyes
www.ereprensa.blogspot.com

martes, 23 de junio de 2026



Por: Emilia Santos Frias

La gratitud en silencio no sirve a nadie. Cuando la conocemos y ejercitamos, mostramos nuestros valores dos veces. Porque ella; no florece en la altura; reverdece en buena tierra, la de personas humildes”. Hoy lejos de mi patria, con el control entregado completamente a Jehová Rapfá, a Jehová Jireh, y en paz, agradezco a todos los ángeles que el Padre Creador me ha regalado, a los que tienen morada celestial y a quienes me protegen, guían, animan, alegran, brindan su hombro, siendo al mismo tiempo, fuente permanente de conocimiento, recomendaciones, consuelo, resguardo, mi lugar seguro en este plano terrenal.

Hoy agradezco a Dios por las bendiciones recibidas, han sido bastante a lo largo de mi existencia. Tengo en mi red de apoyo a seres humanos de gran valía, justamente siendo eso, quienes me han llenado de fortaleza con su amor incondicional, ante cada experiencia amarga y nuevos desafíos. También están en cada momento alegre. Mi encomio eterno. Con su acompañamiento he fortalecido la felicidad y la esperanzas. Consciente de que Dios es fiel. En estas líneas honro a familia: mi madre y hermanas, porque, están, incluso, cuando no les llamo. Gracias por ser mi fuente. A las amistades sinceras que he cultivado, como dice el Manual de Instrucción utilizado por quienes le creamos al Divino, la Biblia: son tesoros invaluables y al igual que la familia sanguínea un refugio seguro. Gracias por estar, por existir. Saben que cuando nuestras miradas se cruzan no necesitamos enunciar palabras. Mi respeto de siempre a cada colega.

Estoy agradecida de cada uno, de cada una. Reciban de esta mujer, hija, madre, hermana, amiga, profesora, periodista, abogada, locutora; en fin una profesional humanista comprometida con su sociedad, que acciona desde valores universales, y propicia cambios positivos en su entorno, en las presentes y futuras generaciones. Una simple mortal; ser genuino, que se sabe, espiritual, por eso, vive en paz, consciente de que es próspera, por el hecho de ser hija de Jehová Jireh, el que provee. Les obsequio la flor del alma; todo mi agradecimiento, mi gratitud perenne.

Agradezco porque Dios ha sido bueno, su dones y bendiciones me han acompañado en un camino en el que también he tenido experiencias acerbas, que forjaron mi proceder. Pero que me han permitido ser coherente con los valores que profeso, educación de hogar y filosofía de vida. A mi amada familia, no me alcanza la vida para agradecer tanto amor: madre, hermanas, sobrinos, sobrinas, cuñados, ahijados…, que Dios les premie, al igual que a cada personas con la que me he relacionado y ha dejado huellas positivas en mi ser, y a quienes he emulado.

Asimismo, mi agradecimiento al Omnipotente, porque en el ámbito profesional y gremial, también he cosechado y ofrezco afectos: Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), Circulo de Periodistas de la Salud (CIPESA), Colegio de Abogados de la República Dominicana…, agradezco la deferencia mutua de cordialidad, respeto, admiración, solidaria y trabajo conjunto al servicio de nuestros semejantes. Hoy es un día, para agradecer, para reiterar o renovar afectos, porque vivo desde la claridad meridiana, cara al sol, en equilibrio interno, desde la convivencia pacífica y la coherencia. Con claros límites para lo puesto a valores y hábitos saludables. Feliz al hacer nuevas amistades, conocer nuevos lugares, contemplar el campo, ver las flores y las mariposas…

En este breve gesto, exalto a personas amadas, es una responsabilidad hacerlo. Estoy y vivo agradecida del Elohim, mi Adonai, mi Shaddai, por las lluvias de bendiciones y dones concedidos, así como, por permitirme vivir experiencias que fortalecen mi espiritualidad y me conduce al alcance de la salvación, para algún día morar en la patria celestial. Como bien decía el destacado ensayista, Jorge Luis Borges: “La vida es un regalo y cada día es una oportunidad para agradecer por ella”. A todas y todos, gracias.


Hasta la próxima entrega.

La autora reside en Santo Domingo

Es educadora, periodista, abogada y locutora.

santosemili@gmail.com

jueves, 18 de junio de 2026


Por: Jose Domingo Arias (Gen de Brig Ret ERD)

El Memorando de Entendimiento (MoU) suscrito entre Estados Unidos e Irán en Islamabad representa, ante todo, un esfuerzo por detener una escalada militar que amenazaba con desestabilizar aún más el Medio Oriente. Más que un acuerdo final, el documento establece un marco temporal para reducir tensiones, restaurar la navegación comercial en la región y abrir una ventana de negociación para abordar los temas más complejos de la relación entre ambos países.

La comparación con el acuerdo nuclear impulsado por la administración Obama en 2015 resulta inevitable. Mientras aquel se concentró casi exclusivamente en imponer límites estrictos y verificables al programa nuclear iraní a cambio de un alivio gradual de sanciones, el Memorando de Islamabad adopta un enfoque mucho más amplio. Además de abordar el tema nuclear, incluye aspectos relacionados con el cese de hostilidades, la seguridad marítima, la reconstrucción económica y la normalización de determinadas relaciones bilaterales.

Uno de los aspectos más llamativos del texto es la magnitud de las concesiones económicas contempladas para Irán. El levantamiento de sanciones, la liberación de fondos congelados, la reanudación de las exportaciones petroleras y la propuesta de un programa de reconstrucción valorado en cientos de miles de millones de dólares representan beneficios concretos e inmediatos para Teherán. A diferencia del acuerdo de 2015, donde las concesiones económicas estaban estrechamente vinculadas a requisitos técnicos específicos, gran parte de los detalles nucleares en este memorando quedan pendientes de negociación.

Sin embargo, los asuntos más sensibles permanecen sin resolver. El documento no define con precisión los límites futuros del enriquecimiento de uranio, los mecanismos detallados de verificación ni las consecuencias de un eventual incumplimiento. Precisamente esos elementos constituyeron el núcleo del acuerdo de 2015 y fueron determinantes para generar confianza internacional en su implementación.

Desde una perspectiva estratégica, el acuerdo puede interpretarse como una victoria diplomática inicial para ambas partes. Estados Unidos obtiene una reducción inmediata de las tensiones y una oportunidad para encauzar el expediente nuclear iraní mediante la negociación. Irán, por su parte, consigue alivio económico y el reconocimiento de varias de sus principales demandas.

El éxito o fracaso del Memorando de Islamabad no dependerá de lo firmado hoy, sino de lo que ocurra durante las próximas semanas. Si las negociaciones producen un acuerdo verificable y sostenible, podría convertirse en un entendimiento más amplio que el alcanzado durante la administración Obama. Si no, quedará registrado como una tregua temporal en una disputa que durante décadas ha condicionado la estabilidad del Medio Oriente.

Sobre el autor:

José Domingo Arias (Gen. de Brig. (r) ERD) es miembro fundador del Observatorio de Seguridad y Defensa RD, Magister en Estudios Estratégicos de Seguridad, National Defense University/Magister en Estrategia, US Army Command and General Staff School/Magister en Mercadeó Internacional, Fordham University/Licenciado en Administración, Audrey Cohen College/Licenciado en Ciencias Militares, AMFA/ Especialidad en Homeland Security, National Defense University.

martes, 16 de junio de 2026


2 parte 

Por Emiliano Reyes Espejo

ere.prensa@gmail.com

Había perdido el contacto con Pericles. Deseaba verle para decirle que tenía razón, que tal y como me anticipó en aquel almuerzo, había ocurrido algo inesperado con Rosalía. Ella apareció un día en el trabajo con un lado de cara magullado -el rostro abollao, como dirían en el barrio-. Explicó que recibió un golpe con una puerta en su apartamento, aunque tenía una clara señal de que había sido golpeada. No valió el maquillaje que usó para ocultar el golpe en sus cachetes rojizos. 

Ante mi insistencia, ésta estalló: -“Eso fue tu maldito amigo que me golpeó, ese azaroso…”. En principio no entendí su señalamiento. Ella me explicó: –“Creí que era un caballero, ese tipo, ese carajo, es un desgraciado. Creí que era más hombre y me confundí con él, me golpeó”. Rosalía se refería a Juancho, un dealer que yo había contactado para comprar un vehículo. Un excelente vendedor, él llevaba y parqueaba varios vehículos de diferentes modelos y colores en el parqueo de la institución, a fin de  que yo escogiera. Los modelos y precios no me cuadraron y prometió llevarme un vehículo a mi gusto, entre varios que importaría en esos días. Rosalía se interesó y me pidió el teléfono de Juancho para adquirir un automóvil. Pasó un tiempo sin comunicarme con él, pensé que se había desinteresado de venderme el auto.

Pero ocurría que Juancho y Rosalía se comunicaban y habían entablado una bella amistad, de la cual yo era ajeno. Cuando me dijo que había sido Juancho que la golpeó, enfurecí y le llamé, le dije que era un abusador de las mujeres, que se olvidara de venderme un vehículo. Él me extendió su excusa y me pidió escuchar su explicación de lo sucedido:

-“Me enamoré de Rosalía desde que la vi en tu oficina”, dijo. Me atrajo locamente esta mujer rubia, su perfume y su tamaño imponente”. Y agregó: “Le propuse que sea mi novia y la cortejé, con todo el respeto, durante todo este tiempo”.  Detalló que había realizado enormes gastos en ella y sus dos hijos. La llevó a exclusivos restaurantes, viajaron a zonas turísticas, asistieron a conciertos y sus hijos disfrutaron excepcionales espectáculos infantiles.

-“Todo marchó bien, estaba ilusionado con ella, pero esa noche fuimos a un restaurant de lujo, cenamos y tomamos finos y costosos vinos”. –“La invité a  mi apartamento y ella asintió, pero al entrar aproveché para darle un beso en sus labios”, relató. “Creí que era normal, que ya éramos novios, pero ella me dijo que no, que no la besara,  respondiéndome con una bofetada. Reaccioné torpemente, tal vez por los efectos del alcohol, dándole una trompada en la mejilla”, narró con cierto pesar. Juancho expresó que lamentaba mucho ese momento.

No obstante esa explicación decidí romper el vínculo comercial con Juancho. A partir de entonces las cosas transcurrieron normal en la oficina, aunque las circunstancias de la vida  tomaron sus propios rumbos.

Pasado el tiempo me enteré que Rosalía comenzó a salir con el doctor Norberto Rosa, un técnico altamente especializado de la institución, con el cual tenía unos discretos amoríos que eran la “comidilla” en los pasillos. El doctor Rosa, reputado médico veterinario, casado, de nacionalidad domínico-española, era un académico y propietario de su propia finca experimental. Producía carnes vacuna, caprina, de conejos, patos y otras especies. Los fines de semana éste llevaba a Rosalía, en su camioneta, víveres, carne, leche y  otros alimentos.

Un día, en la tarde, Rosa estacionó su camioneta en el parqueo de la institución y comenzó a repartir víveres y carnes a empleados, especialmente a policías de seguridad. El extraño comportamiento del doctor Rosa llamó poderosamente la atención y los más curiosos comenzaron a indagar lo que había pasado. Se rumoreó entonces que éste había llegado al apartamento de Rosalía, como de costumbre, y cuando entró, encontró a su amada en denuedos amorosos con un hindú, estudiante de medicina. La rubia Rosalía, extremadamente dadivosa, había alquilado un área de su apartamento a este extranjero. Los amoríos del médico veterinario y Rosalía llegaron a su fin. Afectada por la situación ésta pidió su traslado para otra entidad. Era del tipo de mujer que no la detiene a la que nada, sigue hacia adelante pese a tumbos y saltos emocionales.

La relación que vivió con el hindú fue efímera, algo temporal. El extranjero se mudó del apartamento y la dejó sola, y aunque se veían, éste se marchó del país una vez éste terminó su carrera. 

Luego, Rosalía conoció a través de las redes sociales a un italiano, su Francesco. El ciudadano europeo viajó al país para conocerla, hicieron empatía y se enamoraron. Cuando él venía aprovechaban para visitar hoteles en zonas turísticas. Francesco compró un carro a Rosalía que usaban para transportarse y así economizar gastos en taxis.

En el ínterin la atractiva rubia se acercó a un mecánico que había sido años atrás su pretendiente para que éste le diera mantenimiento al carro.  Ambos, La Rubia y El Mecánico se confabularon para simular reparaciones y mantenimientos del vehículo, como una forma de justificar que Francesco envíe dinero para reparaciones. La práctica se convirtió en una rutina y el vehículo era usado tanto por ella como por el mecánico.

A Francesco no le preocupaban esos gastos, estaba, como se dice, “loco de amor” por Rosalía. Ella expresó su amor hacia el italiano, del cual decía adoraba su jovialidad y desprendimiento. Francesco y Rosalía mantenían una asidua comunicación por la vía telefónica, las redes y cartas. Ella aquí y él en Roma. Un inesperado día Francesco informó que vendría a casarse. Rosalía, astuta, no perdió tiempo, y a la vez que rebosaba alegría, comenzó a tramar cómo sacar más dinero a su comprometido.

-“Si Francesco viene a casarse, eso significa que tiene suficiente dinero”, razonó. De inmediato ideó una forma sobre cómo sacarle recursos. Se reunió con el mecánico, con el cual acordó inventar que se fundió el motor del carro.

-“Mi amor, mi Francesco hermoso, tú vienes para que nos casemos, ansío la fecha de nuestra boda”, escribió Rosalía en un texto, y explicó: “Pero tenemos un problema, al carro se le fundió el motor. El mecánico, tu amigo Joselito, me dijo que hay que comprar uno nuevo o cambiar el motor. Envíame el dinero para resolver ese problema”. A esta carta le anexó las facturas del costo del motor y demás piezas que serían reemplazadas, como una forma de dar veracidad a la petición.

Francesco envió el dinero, pero no se compró ningún motor, apenas se gastó algo para poner como nuevo el que tiene el carro. Rosalía, hábilmente, se quedó con el resto, pero no contó con la malicia de Joselito. Éste reclamó, bajo amenaza, que se le diera 50% del dinero que envió el italiano.

-“Quiero la mitad”, expresó tajante. “De lo contrario, diré a Francesco que tú lo estás engañando, le diré todas tus mañas y maniobras”. ¿Tú crees que yo no sé todo lo tuyo?”, insistió Joselito en tono amenazante.

Aunque sentía atracción por éste, Rosalía nunca le hizo caso, le enrostraba que ella se relacionaba con personas importantes y él era un simple mecánico. -“Sé qué tú sales con un vendedor de carros que una vez te dio una trompada”, dijo. “También te ve con Vitico. Tú misma me ha dicho, bebiendo cervezas entre nosotros, que no lo olvida porque fue el hombre que te hizo mujer en un callejón de tu casa en Villa Francisca”.

Ante estas lacerantes amenazas, Rosalía no tuvo otra que ceder ante Joselito, temió que “la lengua” de éste le dañara su boda. Decidieron tranzarse, aunque al final el mecánico no recibió solo un centavo; ella, muy astutamente, pagó estando con él, en lo que llamaron “amistad íntima”. Joselito, además de salidas furtivas con La Rubia, terminó siendo chofer y mecánico de la futura pareja.

Francesco vino al país y se casó con Rosalía, Una suntuosa y comentaba boda que reunió a “viejos amigos”, amistades y compañeros de trabajo. Francesco, en tanto,  se consideró el hombre más feliz, logró amarrar para siempre su anhelado amor tropical.

Después de vivir un tiempo en el país, Francesco y Rosalía partieron a Italia, pero sin el mecánico, aunque llegó un momento en que se barajó esa posibilidad. Ahora residen y llevan una vida feliz que hace honor a la diáspora dominicana en la nación  europea.

*El autor es periodista.

lunes, 8 de junio de 2026


Por: José Domingo Arias, Gen. de Brig. (r) ERD

El artículo "El error de diseño de la verja fronteriza: Hacia un muro inteligente y verde", publicado en Acento el 7 de junio de 2026 por el arquitecto Richard Moreta Castillo, propone la construcción del denominado BICIMETRO, una infraestructura elevada que integraría movilidad táctica, vigilancia tecnológica y generación de energía solar a lo largo de la frontera dominico-haitiana.

La propuesta surge de una crítica a la concepción tradicional de la verja fronteriza y plantea la necesidad de adoptar un enfoque más dinámico y tecnológicamente avanzado para el control del territorio. Sin embargo, considero que la propuesta parte de una premisa estratégica discutible: asumir que la situación de la frontera dominico-haitiana debe abordarse mediante modelos de infraestructura concebidos para escenarios de amenaza que no se corresponden con la realidad dominicana.

El propio autor cita experiencias acumuladas en regiones como los Balcanes y otros escenarios de alta fricción geopolítica. No obstante, existe una diferencia fundamental entre aquellos conflictos y la situación actual de la República Dominicana. Bosnia y Herzegovina surgió de una guerra; los Balcanes fueron escenario de conflictos armados, disputas territoriales y enfrentamientos étnicos de gran intensidad. La frontera dominico-haitiana, por compleja que sea, no enfrenta una amenaza militar convencional comparable.

Haití atraviesa una profunda crisis institucional, económica y de seguridad. Sin embargo, no posee la capacidad militar para representar una amenaza de invasión o de confrontación armada contra la República Dominicana. El riesgo principal que enfrenta nuestro país no es un ejército extranjero, sino fenómenos de naturaleza muy distinta: migración irregular, tráfico de personas, contrabando, tráfico de armas, actividades criminales transnacionales y eventuales desplazamientos masivos de población provocados por crisis humanitarias.

Esta diferencia no es menor. De hecho, debería ser el punto de partida de cualquier propuesta de seguridad fronteriza. Debemos tener en cuenta que en los asuntos de seguridad, las soluciones eficaces no son necesariamente las más impresionantes desde el punto de vista arquitectónico o tecnológico, sino las que responden de manera precisa a la naturaleza de la amenaza. Construir una infraestructura concebida para enfrentar escenarios de conflicto militar cuando el problema principal es migratorio y de seguridad pública puede conducir a inversiones enormes con retornos limitados.

La historia está llena de ejemplos de países que importaron modelos exitosos en otros contextos para descubrir posteriormente que las condiciones locales eran completamente distintas. La seguridad nacional no puede diseñarse mediante la simple adaptación de experiencias extranjeras. Cada frontera responde a una realidad geográfica, económica, política y social particular.

La frontera dominico-haitiana posee características únicas. No separa dos Estados militarmente enfrentados. Tampoco constituye una zona de disputa territorial. Es una frontera donde los desafíos están vinculados principalmente al colapso institucional de uno de los países y a las consecuencias humanas, económicas y criminales que ese colapso genera sobre el otro.

Por ello, antes de preguntarnos qué infraestructura construyeron otros países, deberíamos preguntarnos qué necesita realmente la República Dominicana.

Desde esa perspectiva, la respuesta probablemente no sea una plataforma elevada continua de cientos de kilómetros. Lo que el país necesita es una combinación inteligente de vigilancia tecnológica, drones, sensores, radares, sistemas de comunicación seguros, patrullaje móvil, vías de acceso rápidas, puestos de reacción inmediata y fortalecimiento de los organismos responsables del control fronterizo.

Incluso dentro de la propia propuesta del BICIMETRO, el concepto más interesante no parece ser la estructura elevada ni la cubierta fotovoltaica, sino la capacidad de movilidad táctica que ofrecería a las fuerzas de seguridad. Esa capacidad podría obtenerse mediante soluciones mucho más simples, económicas y adaptadas a la realidad nacional.

También es necesario considerar el contexto económico. La República Dominicana dispone de recursos limitados y enfrenta múltiples necesidades de inversión en infraestructura, agua, energía, salud, educación y modernización de las propias Fuerzas Armadas. En ese escenario, toda inversión de gran magnitud debe superar una pregunta elemental: ¿es esta la mejor manera de fortalecer la seguridad nacional? La respuesta no depende únicamente de la calidad técnica de una obra, sino de su relación costo-beneficio frente a otras alternativas disponibles.

Más allá de las diferencias que puedan existir respecto a la solución propuesta, el arquitecto Richard Moreta Castillo merece reconocimiento por colocar sobre la mesa una discusión necesaria sobre el futuro de la seguridad fronteriza dominicana. Su artículo invita a pensar más allá de la verja y a reflexionar sobre cómo fortalecer la presencia y capacidad del Estado en una zona de importancia estratégica para el país.

En definitiva, no pretendo restar mérito al carácter innovador de la propuesta, sin embargo, considero que mientras los desafíos predominantes en la frontera dominico-haitiana continúen siendo de naturaleza migratoria, criminal e institucional, y no militar, una infraestructura inspirada en experiencias desarrolladas para escenarios de conflicto no es la respuesta más adecuada para la realidad dominicana. Los que me conoce saben que siempre he postulado que la mejor estrategia no es la que más se parece a la de otros países, sino la que responde con precisión a nuestra propia realidad.

Sobre el autor:

José Domingo Arias (Gen. de Brig. (r) ERD) es miembro fundador del Observatorio de Seguridad y Defensa RD, Magister en Estudios Estratégicos de Seguridad, National Defense University/Magister en Estrategia, US Army Command and General Staff School/Magister en Mercadeó Internacional, Fordham University/Licenciado en Administración, Audrey Cohen College/Licenciado en Ciencias Militares, AMFA/ Especialidad en Homeland Security, Nation

al Defense University.

domingo, 7 de junio de 2026


Por Emiliano Reyes Espejo
ere.prensa@gmail.com


Por suerte Pericles se nos anticipó y eso –tal vez- nos ayudó a no caer en la trampa. Me llamó para decirme que quería hablar conmigo algo que sería de mi interés. Le dije que pasara por la oficina en mi trabajo, y me cortó de golpe, y algo ansioso: -“No, ahí no, en tu oficina no, lo que te voy a decir tiene que ver con tu secretaria”. –“Ella no puede estar presente, es algo muy delicado”.

Nos encontramos en un negocio de comida “picapollo” cercano a mi trabaajo. Llegó puntual. Era hora de mi almuerzo y aprovechamos para comernos un rico pollo frito, acompañado de unas yuquitas. Cerramos el festín con una refrescante gaseosa. Mientras almorzábamos, me relató una “triste y a la vez agradable” experiencia vivida con una hermana de mi asistente, Rosalía, “La rubia del amargue” como solíamos decirle por su gusto por la bachata.

Pericles, de personalidad hiperactiva, empezó a contarme, con tanta intensidad que casi no me permitía preguntar. Tenía que cortarle para poder comentarle y que escuche mis inquietudes. Estaba ansioso y con un inmenso deseo de decirlo todo, sin ambages, pero siempre con un dejo de advertencia. –“No caiga en el gancho que yo caí”. -“Tuve una “terrible, -a veces buena- mala” experiencia con Clara Inés, la hermana de Rosalía. No quiero que tú pase por ese trance y vine a avisarte”, insistía.

La narrativa de Pericles era peculiar, él logró que le asignaran a Clara Inés como su asistente en la institución bancaria donde laboraba. Nos relató que al principio toda era felicidad, ya que Clara Inés era una mujer hermosa, esbelta y de esmerada formación. La servidora más atenta y eficiente del departamento, anticipaba todo y las cosas se manejaban por las reglas. Las oficinas comenzaron a relucir por el ornato, la limpieza y orden que ella imprimía al lugar. –“Eso me llevó a verla, -según me dijo-no ya como una simple asistente, mi corazón se fue más allá, comencé a acercarme a ella y nos enamoramos”.

Ella era soltera y tenía dos hijos; y él, un abogado y periodista sumido en un matrimonio inestable, a veces turbulento. Eran conocidas sus vivencias matrimoniales previas y relaciones furtivas en las calles. La llegada de Clara Inés pareció cambiarle la vida a Pericles. Se convirtió en otro hombre. Hasta ahí habían llegado sus aventuras y requiebros amorosos a la libre. Pericles, no obstante, se la ingeniaba para mantener unas relaciones armoniosas en su hogar, a la vez que prodigaba amor a su asistente, quien a medida que pasaban los días, se mostraba más cariñosa y entregada a su jefe. En una ocasión, Pericles viajó por un par de días a Puerto Rico y a su regreso encontró su oficina aromatizada y adornada con flores de relucientes colores. Ella parecía estar decidida a todo para adueñarse de su vida.

No tardaron en llegar, junto a los requiebros amorosos, los puntuales compromisos, los pagos y mantenimiento del apartamento donde residía Clara Inés y sus dos hijos, los pagarés del vehículo nuevo “de cajeta” que ésta recién había adquirido.

Clara Inés, convencida por una amiga, decidió marcharse para Italia para disfrutar de una nueva vida para ella y sus hijos. Pericles, aturdido por la información no tuvo otra alternativa que dejarla irse, con la condición de que ella regresaría para llevárselo a él y a sus vástagos para vivir juntos en el atractivo y ancestral país europeo.

Previo a su viaje a Italia, Clara Inés logró que Pericles firmara un financiamiento para los estudios universitarios de sus hijos. Ella tenía el compromiso de enviar los pagos a la universidad privada, con la cual asumió el adeudo y él servía de garante. Los primeros meses ella le escribía o lo llamaba, con muchos “te amo”, “me hace falta”, “pronto estaremos aquí juntos”. Pero pasó el tiempo y la comunicación se redujo hasta desaparecer. Pericles tenía que acudir a los hijos de ésta para saber de Rosa Inés, y éstos, parece que bien entrenados, se limitaba a decirle que ella estaba bien y que le enviaba saludos.

Un día menos esperado a Pericles le llegó un acto de alguacil para cobrar la deuda que acumuló el financiamiento de los estudios de Persio y Luis, quienes se graduaron y marcharon a Italia a vivir con su madre. Éste, medio confundido, acudió al apartamento, encontrando allí a doña Jimena, la señora que estaba al cuidado de los jóvenes. Con ella se enteró que Clara Inés había venido al país a la graduación de sus hijos y retornó a Italia sin ni siquiera informarle. Jimena aprovechó para informarle que el dueño de la vivienda quería comunicarse con él para el pago de alquileres atrasados, en razón de que él también sirvió de fiador solidario.

Pericles quiso morirse ahí mismo, pero reflexionó, pensó en la suerte de su familia si él le faltaba. Indagando para conseguir un contacto con Clara Inés en Italia, recordó que la hermana de ésta trabajaba como mi asistente y acudió a mí, no solo a buscar información sino también a advertirme, por si acaso.

Cuando hizo una pausa en su extensa exposición, le conté que Rosalía, a quien apodamos “La Rubia rozagante” o “La Rubia del amargue” puso reluciente mi oficina, como “un percal”. La rubia imponente, de risa coqueta y gestos embriagantes, solía usar un perfume cautivador, mientras mostraba ante los ojos de los demás, un estilo de diva de película hollywoodense. Ella se convirtió en el atractivo de la oficina de relaciones públicas de una institución donde laboramos.

-“! Diaablo! Eso me hizo a mí la hermana, Clara Inés. ¡Cuídate, hermano!”, me dijo Pericles casi como una súplica. No hice mucho caso a la advertencia, vi en sus expresiones, lamentos de un amor perdido.

Pero pasó el tiempo, el que lo aclara todo. La Rubia Rozagante, la Rosalía que conocemos y admiramos, sacó sus garras y nos mostró su verdadero ser. Tiene ahora una historia interesante, conmovedora, en la que en su afán por sobrevivir en una sociedad fantasiosa y exigente, no escatimó nacionalidad y se ligó con un hindú, un español, un italiano, un “dealer” y de ñapa, un mecánico dominicano, en un estilo de vida que resulta fascinante contar desde todos los puntos de vista.




El autor es periodista.




Emiliano Reyes
www.ereprensa.blogspot.com

Por: Janet Báez

El anuncio de que más de 2,000 estudiantes abarrotarán el Teatro Nacional para la muestra “Travesía del arte” nos llena de un orgullo legítimo. Ver a jóvenes de las 18 regionales educativas del país dominar la música, el cine o la orfebrería demuestra que en cada rincón de la República Dominicana hay talento de sobra. Sin embargo, este hermoso hito también nos deja una pregunta inevitable sobre la mesa: ¿Qué pasa con esos jóvenes cuando se apagan las luces del escenario y regresan a sus escuelas?

La respuesta corta debería ser la continuidad. Pero para que esa continuidad exista, el sistema educativo dominicano debe dar su próximo gran salto evolutivo. Es el momento idóneo para que el presidente Luis Abinader y el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, pongan la mirada sobre el que ha sido uno de los proyectos sociales más ambiciosos del país, pero que aún opera a media máquina en su potencial pedagógico y humano: la Jornada Escolar Extendida.

Nadie pone en duda el impacto de la Tanda Extendida como un alivio económico para las familias, garantizando alimentación y seguridad. Pero la escuela no puede ser solo un lugar de resguardo para que los hijos "estén" mientras los padres trabajan. El verdadero éxito de la transformación educativa radica en convertir ese bloque de tiempo después del mediodía en una verdadera incubadora de habilidades productivas y ciudadanas, replicando el exitoso modelo de nuestros politécnicos.

Sin embargo, para construir el país que soñamos, no basta con graduar técnicos excepcionales si antes no formamos ciudadanos conscientes. Es desde la niñez, en los niveles iniciales y básicos, donde debemos plantar la semilla del conocimiento.

Las horas de la tarde para los más pequeños deben ser el escenario idóneo para fortalecer valores transversales que hoy urgen en nuestra sociedad. Hablamos de incorporar de manera robusta y vivencial materias como la educación cívica, el cuidado del medio ambiente, el manejo correcto de los desechos sólidos y la seguridad vial. Si enseñamos a un niño a respetar el semáforo, a clasificar la basura y a proteger sus recursos naturales, no tendremos que sancionar al adulto del mañana. La verdadera prevención de las crisis comunitarias, ambientales y de tránsito empieza en las aulas vespertinas.

A medida que ese niño crece y avanza hacia la secundaria, esa base cívica se debe fusionar con la especialización. Imaginar una reforma donde la tarde sea para producir requiere de alianzas audaces. No tenemos que inventar la rueda; el Estado dominicano cuenta con instituciones que son referentes de excelencia y que deben entrar de lleno a las aulas públicas: el INFOTEP y el ITLA.

El primer paso de esta revolución debe ser la formación de nuestros profesores. Una gran alianza estratégica del MINERD con el INFOTEP y el ITLA permitiría certificar a los maestros en áreas técnicas, digitales y de innovación, pero también en metodologías modernas para la enseñanza de la ciudadanía y la sostenibilidad. Un docente actualizado es el único capaz de exprimir al máximo un currículo orientado al desarrollo integral.

Si logramos que la infraestructura escolar disponible se transforme en laboratorios de valores cívicos para los niños y en talleres de alta tecnología para los adolescentes después del almuerzo, no solo estaremos combatiendo la deserción escolar; estaremos entregándole a la República Dominicana ciudadanos ejemplares y técnicos calificados listos para transformar el país.

La "Travesía del arte" nos ha demostrado de lo que es capaz nuestra juventud cuando se le da una oportunidad. Ahora le toca al Estado asegurar que esa oportunidad no dure solo cuatro días en un teatro, sino que sea la norma cotidiana en cada escuela pública del país. Convirtamos la Tanda Extendida en el motor humano y económico de la nueva generación. El futuro de nuestra sociedad se decide después del mediodía.

viernes, 5 de junio de 2026

Por Rusking Pimentel

El congresista dominicano Adriano Espaillat enfrenta una primaria que ha captado la atención de medios nacionales, analistas políticos y figuras influyentes del Partido Demócrata. Lo que comenzó como una contienda local en el Distrito Congresual 13 de Nueva York se ha transformado, en cuestión de días, en uno de los enfrentamientos políticos más observados del país.

Durante esta semana, importantes medios nacionales como CNN, Fox News, Axios, Gothamist y otros medios de alcance nacional dedicaron reportajes, análisis y segmentos televisivos a la candidatura de Darializa Ávila Chevalier, la activista socialista respaldada por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien busca derrotar a Espaillat en las primarias demócratas del próximo 23 de junio.

La atención mediática no se ha centrado únicamente en la competencia electoral. El detonante fue una investigación de CNN/KFile que reveló antiguas publicaciones en redes sociales atribuidas a Ávila Chevalier en las que respaldaba la abolición de la policía, las cárceles y las fronteras nacionales, además de promover la nacionalización de industrias y cuestionar la existencia misma del Estado de Israel. CNN reportó que miles de publicaciones y republicaciones fueron eliminadas antes del inicio de la campaña actual.

A partir de esa revelación, medios conservadores y centristas comenzaron a amplificar el tema. Fox News dedicó segmentos televisivos a la controversia y analistas nacionales discutieron el impacto político de las declaraciones pasadas de la candidata respaldada por Mamdani.

Sin embargo, más allá de las publicaciones controversiales, los medios nacionales han comenzado a presentar la elección como un símbolo de una lucha mucho más profunda.

La relevancia de la contienda aumentó aún más después de que Zohran Mamdani decidiera respaldar públicamente a Ávila Chevalier. La decisión provocó críticas de dirigentes demócratas y generó una discusión nacional sobre los intentos del movimiento socialista de expandir su influencia dentro del Congreso de los Estados Unidos. Diversos analistas interpretaron el respaldo como un desafío directo a una de las figuras hispanas más influyentes de Washington.

En los reportajes publicados esta semana, numerosos medios han destacado un elemento que para la comunidad dominicana tiene un significado especial: Adriano Espaillat no es simplemente un congresista más. Es el primer dominicano-estadounidense elegido al Congreso de los Estados Unidos, presidente del Caucus Hispano del Congreso y una de las voces latinas más influyentes en la política nacional. Por esa razón, cualquier intento de desplazarlo adquiere una dimensión política que trasciende los límites de Manhattan y El Bronx.

Mientras la campaña de Ávila Chevalier intenta sin éxito proyectar una imagen de renovación, gran parte de la cobertura nacional de esta semana ha estado dominada por preguntas sobre sus posiciones ideológicas pasadas y por el debate generado dentro del Partido Demócrata. La propia candidata ha reconocido públicamente sus pasadas expresiones.

Para la diáspora dominicana, la dimensión alcanzada por esta carrera resulta particularmente significativa. Washington Heights y gran parte del Distrito 13 han sido durante décadas el epicentro político de la comunidad dominicana en Estados Unidos. Hoy, esa representación enfrenta una prueba política que ya es observada por medios nacionales, líderes demócratas y analistas de todo Estados Unidos.

Lo que ocurra el próximo 23 de junio no será interpretado únicamente como el resultado de una primaria local. Para muchos observadores, será una señal del rumbo que tomará el Partido Demócrata en ciudades como Nueva York y una prueba de la capacidad de la comunidad dominicana para mantener una de las posiciones de mayor influencia política que ha alcanzado en la historia de los Estados Unidos.

Por: Irineo Ubrí

Mientras gran parte del mundo observa con preocupación la creciente tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán, surge una pregunta obligatoria: ¿vale la pena una guerra que podría afectar a millones de personas dentro y fuera de Oriente Medio?

Desde mi punto de vista, ninguna nación involucrada saldría verdaderamente victoriosa de una confrontación militar de gran escala. Una guerra en esa región tendría consecuencias económicas, políticas y humanas que se sentirían en todos los continentes, incluyendo América Latina y el Caribe.

Estados Unidos busca proteger sus intereses estratégicos y evitar que Irán desarrolle capacidades nucleares que alteren el equilibrio de poder en la región. Israel, por su parte, considera que cualquier avance nuclear iraní representa una amenaza directa a su seguridad nacional. Mientras tanto, Irán sostiene su derecho a desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos y rechaza las presiones externas.

Sin embargo, más allá de las posiciones encontradas, la verdadera pregunta es cómo evitar que la situación llegue a un punto sin retorno.

Entiendo que la solución no está en los misiles, los bombardeos ni las amenazas. La salida más inteligente sigue siendo la diplomacia. Los líderes mundiales deben apostar por el diálogo, las negociaciones supervisadas por organismos internacionales y los acuerdos verificables que permitan generar confianza entre las partes.

Una guerra podría disparar los precios del petróleo, afectar la economía global, provocar nuevas crisis migratorias y aumentar la inestabilidad en una región que durante décadas ha vivido bajo constantes conflictos.

La historia ha demostrado que cuando las naciones se sientan a dialogar siempre existe una posibilidad de encontrar puntos de coincidencia. Cuando se abandona el diálogo, el costo suele pagarlo la población civil.

El mundo necesita líderes capaces de construir puentes y no de profundizar divisiones. Hoy más que nunca, la paz debe ser una prioridad global.

La humanidad no necesita otra guerra. Necesita más diplomacia, más entendimiento y más compromiso con la estabilidad internacional.


Sobre el autor:

Irineo Ubrí es comunicador y analista político
Director de Calentón Dominicano

sábado, 30 de mayo de 2026



Por: Emilia Santos Frias

La familia es la bendición principal que tiene un ser humano, porque como es bien sabido, en ella nos formamos en valores universales, educación domésticas…, donde casi siempre la carga de acciones totales o las más importantes, recaen en la madre. Por aquello de que esta es en la generalidad, quien se queda o asume la guía de sus descendientes. Pero, sea esto por imposición o necesidad, la mamá, con su papel fundamental: ser pilar de la crianza, es quien más esfuerzos, sacrificios y empeño pone en el proceso de formación.

La madre se desvive por formar hijos e hijas desde el amor, para que aprendan a comunicarse de forma asertiva, exhiban respeto por ellos mismos y sus semejantes. Luego de parir, también es el ser humano clave para fomentar una vida sin violencia, pese a que hoy en su entorno, ella la sufre. En ocasiones hasta filial y patrimonionial. También, educa para que sus descendientes sean independientes, personas con autoestima fortalecida, seguros de sí mismos…

Por eso, sean estas líneas encomios a las madres dominicanas: a las de la patria, a las presentes, a las heroínas anónimas o erróneamente invisibilizadas por la sociedad, y a las que hoy tienen morada celestial..., asimismo, exaltamos su dignidad. Se presenta respeto al ser humano único, sin par, al que la vida terrenal no nos alcanza para agradecer su valía, lucha y sacrificios. Mamá es el amor más dulce, la primera y única maestra infinita, “ella sostiene nuestras manos en la niñez, y de por vida nuestro corazón”.

Es por tal motivo que hoy y siempre, las enaltecemos. La madre es llamada por el Manual de Instrucciones: La Biblia, el pilar fundamental de la familia y la transmisora de sabiduría. El libro sagrado resalta su honra y obediencia a Dios; sapiencia, enseñanza y amor incondicional. Como bien reza su himno: “¿Quién como una madre?”.

Salmos en su capítulo 139, versículo 13, expresa: “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras...”. Gratitud al Padre Creador que nos regaló la bendición de tener una madre; encomio a su vida.

Honramos su legado vivo de luchas y desafíos para lograr el bienestar familiar y el desarrollo integral de sus hijos e hijas, en este complejo siglo, que a la par desarrolla labores propias de los títulos académicos o técnicos alcanzados, con el rol de mamá. Como consecuencia obtiene cansancio, gran carga a su salud física y mental. Pero este aspecto casi siempre pasa desapercibido o no es observado, atendido y agradecido por quienes forman parte de su núcleo familiar.

Las madres de hoy ante las actuales demandas sociales, hacen malabares para que toda su familia goce de felicidad, a veces en detrimento de la suya, y esto no es correcto. Su salud biopsicosocial y cuidado emocional es importante. Por consiguiente, es necesario que desmontemos la constante presión cultural para que estas crean, sean, y luchen constantemente por ser perfectas: "supermamás”. Un mito, que las hace vivir agotadas en su labor diaria como guía de familia, profesional, pareja, ama de casa, carga social como apoyo emocional y en salud…, de su núcleo familiar, aunque vivan con precariedades de todas índoles.

Gratitud eterna a nuestras madres, dignas, sacrificadas, dulces, solidarias, único ser capaz de ofrecer su vida si es necesaria para que sus hijos e hijas tengan bienestar. “Muchas mujeres han realizado proezas, pero tú las superas a todas”. Proverbios, capítulo 31. El amor de nuestras progenitoras es tan incondicional, que Dios nos asegura en Isaías 66, que como una madre consuela a su hijo, así él, nos consolará. iGracias Padre, por regalarnos mamá, un ser humano dador de vida, empático y resiliente!.


Hasta pronto.

La autora reside en Santo Domingo
Es educadora, periodista, abogada y locutora.
santosemili@gmail.com












































































































































Reciba saludos cordiales,texto y foto adjunta.




Madres dominicanas: pilares de sus familias


Por Emilia Santos Frias


La familia es la bendición principal que tiene un ser humano, porque como es bien sabido, en ella nos formamos en valores universales, educación domésticas…, donde casi siempre la carga de acciones totales o las más importantes, recaen en la madre. Por aquello de que esta es en la generalidad, quien se queda o asume la guía de sus descendientes. Pero, sea esto por imposición o necesidad, la mamá, con su papel fundamental: ser pilar de la crianza, es quien más esfuerzos, sacrificios y empeño pone en el proceso de formación.


La madre se desvive por formar hijos e hijas desde el amor, para que aprendan a comunicarse de forma asertiva, exhiban respeto por ellos mismos y sus semejantes. Luego de parir, también es el ser humano clave para fomentar una vida sin violencia, pese a que hoy en su entorno, ella la sufre. En ocasiones hasta filial y patrimonionial. También, educa para que sus descendientes sean independientes, personas con autoestima fortalecida, seguros de sí mismos…


Por eso, sean estas líneas encomios a las madres dominicanas: a las de la patria, a las presentes, a las heroínas anónimas o erróneamente invisibilizadas por la sociedad, y a las que hoy tienen morada celestial..., asimismo, exaltamos su dignidad. Se presenta respeto al ser humano único, sin par, al que la vida terrenal no nos alcanza para agradecer su valía, lucha y sacrificios. Mamá es el amor más dulce, la primera y única maestra infinita, “ella sostiene nuestras manos en la niñez, y de por vida nuestro corazón”.


Es por tal motivo que hoy y siempre, las enaltecemos. La madre es llamada por el Manual de Instrucciones: La Biblia, el pilar fundamental de la familia y la transmisora de sabiduría. El libro sagrado resalta su honra y obediencia a Dios; sapiencia, enseñanza y amor incondicional. Como bien reza su himno: “¿Quién como una madre?”.


Salmos en su capítulo 139, versículo 13, expresa: “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras...”. Gratitud al Padre Creador que nos regaló la bendición de tener una madre; encomio a su vida.


Honramos su legado vivo de luchas y desafíos para lograr el bienestar familiar y el desarrollo integral de sus hijos e hijas, en este complejo siglo, que a la par desarrolla labores propias de los títulos académicos o técnicos alcanzados, con el rol de mamá. Como consecuencia obtiene cansancio, gran carga a su salud física y mental. Pero este aspecto casi siempre pasa desapercibido o no es observado, atendido y agradecido por quienes forman parte de su núcleo familiar.


Las madres de hoy ante las actuales demandas sociales, hacen malabares para que toda su familia goce de felicidad, a veces en detrimento de la suya, y esto no es correcto. Su salud biopsicosocial y cuidado emocional es importante. Por consiguiente, es necesario que desmontemos la constante presión cultural para que estas crean, sean, y luchen constantemente por ser perfectas: "supermamás”. Un mito, que las hace vivir agotadas en su labor diaria como guía de familia, profesional, pareja, ama de casa, carga social como apoyo emocional y en salud…, de su núcleo familiar, aunque vivan con precariedades de todas índoles.


Gratitud eterna a nuestras madres, dignas, sacrificadas, dulces, solidarias, único ser capaz de ofrecer su vida si es necesaria para que sus hijos e hijas tengan bienestar. “Muchas mujeres han realizado proezas, pero tú las superas a todas”. Proverbios, capítulo 31. El amor de nuestras progenitoras es tan incondicional, que Dios nos asegura en Isaías 66, que como una madre consuela a su hijo, así él, nos consolará. iGracias Padre, por regalarnos mamá, un ser humano dador de vida, empático y resiliente!.


Hasta pronto.


La autora reside en Santo Domingo


Es educadora, periodista, abogada y locutora.


santosemili@gmail.com










Reciba saludos cordiales,texto y foto adjunta.


Madres dominicanas: pilares de sus familias

Por Emilia Santos Frias

La familia es la bendición principal que tiene un ser humano, porque como es bien sabido, en ella nos formamos en valores universales, educación domésticas…, donde casi siempre la carga de acciones totales o las más importantes, recaen en la madre. Por aquello de que esta es en la generalidad, quien se queda o asume la guía de sus descendientes. Pero, sea esto por imposición o necesidad, la mamá, con su papel fundamental: ser pilar de la crianza, es quien más esfuerzos, sacrificios y empeño pone en el proceso de formación.

La madre se desvive por formar hijos e hijas desde el amor, para que aprendan a comunicarse de forma asertiva, exhiban respeto por ellos mismos y sus semejantes. Luego de parir, también es el ser humano clave para fomentar una vida sin violencia, pese a que hoy en su entorno, ella la sufre. En ocasiones hasta filial y patrimonionial. También, educa para que sus descendientes sean independientes, personas con autoestima fortalecida, seguros de sí mismos…

Por eso, sean estas líneas encomios a las madres dominicanas: a las de la patria, a las presentes,  a las heroínas anónimas o erróneamente invisibilizadas por la sociedad, y a las que hoy tienen morada celestial..., asimismo, exaltamos su dignidad. Se presenta respeto al ser humano único, sin par, al que la vida terrenal no nos alcanza para agradecer su valía, lucha y  sacrificios. Mamá es el amor más dulce, la primera y única maestra infinita, “ella sostiene nuestras manos en la niñez, y de por vida nuestro corazón”.

Es por tal motivo que hoy y siempre, las enaltecemos. La madre es llamada por el Manual de Instrucciones: La Biblia, el pilar fundamental de la familia y la  transmisora de sabiduría. El libro sagrado resalta su honra y obediencia a Dios; sapiencia, enseñanza y amor incondicional. Como bien reza su himno: “¿Quién como una madre?”.

Salmos en su capítulo 139, versículo 13, expresa: “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras...”. Gratitud al Padre Creador que nos regaló la bendición de tener una madre; encomio a su vida.

Honramos su legado vivo de luchas y desafíos para lograr el bienestar familiar y el desarrollo integral de sus hijos e hijas, en este complejo siglo, que a la par desarrolla labores propias de los títulos académicos o técnicos alcanzados, con el rol de mamá. Como consecuencia obtiene cansancio, gran carga a su salud física y mental. Pero este aspecto casi siempre pasa desapercibido o no es observado, atendido y agradecido por quienes forman parte de su núcleo familiar.

Las madres de hoy ante las actuales demandas sociales, hacen malabares para que toda su familia goce de felicidad, a veces en detrimento de la suya, y esto no es correcto. Su salud biopsicosocial y cuidado emocional es importante. Por consiguiente, es necesario que desmontemos la constante presión cultural para que estas crean,  sean, y luchen constantemente por ser perfectas: "supermamás”. Un mito, que las hace vivir agotadas en su labor diaria como guía de familia, profesional, pareja, ama de casa, carga social como apoyo emocional y en salud…, de su núcleo familiar, aunque vivan con precariedades de todas índoles.

Gratitud eterna a nuestras madres, dignas, sacrificadas, dulces, solidarias, único ser capaz de ofrecer su vida si es necesaria para que sus hijos e hijas tengan  bienestar.   “Muchas mujeres han realizado proezas, pero tú las superas a todas”. Proverbios, capítulo 31. El amor de nuestras progenitoras es tan incondicional, que Dios nos asegura en Isaías 66, que como una madre consuela a su hijo, así él, nos consolará. iGracias Padre, por regalarnos mamá, un ser humano dador de vida, empático y resiliente!.

Hasta pronto.

La autora reside en Santo Domingo

Es educadora, periodista, abogada y locutora.

santosemili@gmail.com

 

 

 

 



































































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Madres dominicanas: pilares de sus familias

Por Emilia Santos Frias

La familia es la bendición principal que tiene un ser humano, porque como es bien sabido, en ella nos formamos en valores universales, educación domésticas…, donde casi siempre la carga de acciones totales o las más importantes, recaen en la madre. Por aquello de que esta es en la generalidad, quien se queda o asume la guía de sus descendientes. Pero, sea esto por imposición o necesidad, la mamá, con su papel fundamental: ser pilar de la crianza, es quien más esfuerzos, sacrificios y empeño pone en el proceso de formación.

La madre se desvive por formar hijos e hijas desde el amor, para que aprendan a comunicarse de forma asertiva, exhiban respeto por ellos mismos y sus semejantes. Luego de parir, también es el ser humano clave para fomentar una vida sin violencia, pese a que hoy en su entorno, ella la sufre. En ocasiones hasta filial y patrimonionial. También, educa para que sus descendientes sean independientes, personas con autoestima fortalecida, seguros de sí mismos…

Por eso, sean estas líneas encomios a las madres dominicanas: a las de la patria, a las presentes, a las heroínas anónimas o erróneamente invisibilizadas por la sociedad, y a las que hoy tienen morada celestial..., asimismo, exaltamos su dignidad. Se presenta respeto al ser humano único, sin par, al que la vida terrenal no nos alcanza para agradecer su valía, lucha y sacrificios. Mamá es el amor más dulce, la primera y única maestra infinita, “ella sostiene nuestras manos en la niñez, y de por vida nuestro corazón”.

Es por tal motivo que hoy y siempre, las enaltecemos. La madre es llamada por el Manual de Instrucciones: La Biblia, el pilar fundamental de la familia y la transmisora de sabiduría. El libro sagrado resalta su honra y obediencia a Dios; sapiencia, enseñanza y amor incondicional. Como bien reza su himno: “¿Quién como una madre?”.

Salmos en su capítulo 139, versículo 13, expresa: “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras...”. Gratitud al Padre Creador que nos regaló la bendición de tener una madre; encomio a su vida.

Honramos su legado vivo de luchas y desafíos para lograr el bienestar familiar y el desarrollo integral de sus hijos e hijas, en este complejo siglo, que a la par desarrolla labores propias de los títulos académicos o técnicos alcanzados, con el rol de mamá. Como consecuencia obtiene cansancio, gran carga a su salud física y mental. Pero este aspecto casi siempre pasa desapercibido o no es observado, atendido y agradecido por quienes forman parte de su núcleo familiar.

Las madres de hoy ante las actuales demandas sociales, hacen malabares para que toda su familia goce de felicidad, a veces en detrimento de la suya, y esto no es correcto. Su salud biopsicosocial y cuidado emocional es importante. Por consiguiente, es necesario que desmontemos la constante presión cultural para que estas crean, sean, y luchen constantemente por ser perfectas: "supermamás”. Un mito, que las hace vivir agotadas en su labor diaria como guía de familia, profesional, pareja, ama de casa, carga social como apoyo emocional y en salud…, de su núcleo familiar, aunque vivan con precariedades de todas índoles.

Gratitud eterna a nuestras madres, dignas, sacrificadas, dulces, solidarias, único ser capaz de ofrecer su vida si es necesaria para que sus hijos e hijas tengan bienestar. “Muchas mujeres han realizado proezas, pero tú las superas a todas”. Proverbios, capítulo 31. El amor de nuestras progenitoras es tan incondicional, que Dios nos asegura en Isaías 66, que como una madre consuela a su hijo, así él, nos consolará. iGracias Padre, por regalarnos mamá, un ser humano dador de vida, empático y resiliente!.

Hasta pronto.

La autora reside en Santo Domingo

Es educadora, periodista, abogada y locutora.

santosemili@gmail.com