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Adolfina Mejia
mayo 29, 2026
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Por: José Domingo Arias (Gen. de Brig. (r) ERD)
Las declaraciones públicas del senador por Monte Cristi, Bernardo Alemán, realizadas en una entrevista radial en La 97.1 de Montecristi, no pueden reducirse a una frase desafortunada. En ese espacio, el legislador afirmó que, en campaña, si había que “trancar gente”, la trancaba, y que si había que “secuestrar” a alguien, lo hacía, en referencia a lo que estaría dispuesto a hacer para ganar unas elecciones. Esas palabras son gravísimas, ofensivas e incompatibles con la democracia, el Estado de derecho y la institucionalidad que debe regir la vida política dominicana.
Pero, además, y quiero decirlo con absoluta claridad, porque ese es el motivo principal de escribir este artículo: esas palabras constituyen una ofensa directa a los militares dominicanos, tanto activos como en la honrosa condición de retiro. Insinuar que el uniforme puede ser usado como herramienta personal de un político, para intimidar, perseguir o actuar contra opositores, hiere la dignidad de quienes han servido con disciplina, sacrificio y sentido de nación.
Yo dediqué mi vida a ese uniforme. Lo vestí con la certeza de que servirlo significaba servir a la patria, a su gente y a la Constitución, no a ningún hombre con poder ni a intereses electorales. Por eso, escuchar que se hable públicamente y sin rubor de usar militares para secuestrar dirigentes políticos representa una afrenta directa a lo que las Fuerzas Armadas dominicanas deben ser. Un militar asignado a la seguridad de una autoridad no es un activista de campaña, no es un empleado privado ni un brazo operativo de ningún senador. Sigue siendo miembro de una institución del Estado, sujeto a la Constitución, a la ley, a la cadena de mando y a la neutralidad política.
Eso incluye al coronel y a los soldados que, según las propias palabras del senador, lo acompañaban. Ese coronel juró la misma bandera que todos los militares dominicanos; esos soldados visten el mismo uniforme que vistieron hombres que dieron su vida por esta nación. Usarlos como si fueran peones de una finca política no es un error de lenguaje: es una traición a lo que las Fuerzas Armadas dominicanas deben representar. Porque el militar que obedece a un caudillo en lugar de la Constitución no es un soldado: es una herramienta de abuso.
El uniforme militar no se usa para ganar elecciones. No se presta para amenazar, secuestrar, intimidar ni imponer resultados políticos. Las elecciones se ganan con votos, propuestas, liderazgo y respeto a la voluntad popular, no con la fuerza del Estado al servicio de intereses particulares.
Ese tipo de lenguaje nos devuelve a un pasado oscuro, cuando sectores del poder usaban militares para hacer campaña, amedrentar ciudadanos, condicionar la voluntad popular, perseguir y eliminar opositores políticos. La República Dominicana ha pagado demasiado caro ese pasado como para permitir que se normalice nuevamente esa mentalidad autoritaria. Por eso, este hecho exige una reacción clara. La clase política dominicana, los partidos, los legisladores, las autoridades electorales, los órganos responsables de preservar la institucionalidad y también quienes hemos vestido el uniforme, activos y retirados, no podemos mirar hacia otro lado. Guardar silencio ante una expresión de esta naturaleza sería permitir que se normalice una peligrosa confusión entre poder político, abuso personal y uso indebido de los militares.
Las excusas posteriores del senador Alemán, alegando que se trató de una “chercha”, de una expresión jocosa, figurada o mal interpretada, no son suficientes ante la gravedad de lo dicho. Se cruzo una línea que ninguna democracia debe tolerar. Por eso, su partido, el Senado de la República, los órganos electorales y las autoridades competentes deben tomar medidas firmes, ejemplares y proporcionales, para dejar establecido que ningún dirigente, sin importar su cargo, puede hacer uso de militares como herramienta de intimidación electoral.
Sobre el autor:
José Domingo Arias (Gen. de Brig. (r) ERD) es miembro fundador del Observatorio de Seguridad y Defensa RD, Magister en Estudios Estratégicos de Seguridad, National Defense University/Magister en Estrategia, US Army Command and General Staff School/Magister en Mercadeó Internacional, Fordham University/Licenciado en Administración, Audrey Cohen College/Licenciado en Ciencias Militares, AMFA/ Especialidad en Homeland Security, National Defense University.

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