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lunes, 28 de septiembre de 2026

De la Inteligencia a la Inteligencia Electoral: Mas Alla de las encuestas


Por: José Domingo Arias Paredes, Gen. de Brig. (r) ERD

Hace unos días fui invitado a una institución académica de Santo Domingo para hablar sobre inteligencia electoral. Durante la preparación de dicha disertación me quedó claro algo que ocurre con frecuencia en la política dominicana: se habla mucho de encuestas, estrategias, tendencias y campañas, pero no siempre se distingue con claridad entre información e inteligencia.

La información puede ser abundante y correcta, pero mientras no sea evaluada, contrastada y contextualizada sigue siendo solo un insumo. La inteligencia comienza cuando esa información se transforma en conocimiento útil para reducir incertidumbre y apoyar una decisión. Ese proceso se orienta siempre hacia un objeto determinado. Cuando ese objeto es el poder, sus actores, alianzas, rupturas y correlaciones de fuerza, hablamos de inteligencia política. Y cuando esa disputa por el poder se somete al voto, entramos en una dimensión más específica: la inteligencia electoral.

En la República Dominicana, en los últimos tiempos, la inteligencia electoral se ha reducido en gran medida a leer encuestas o seguir redes sociales. Sin embargo, su propósito es mucho más amplio: comprender cómo evoluciona una competencia electoral, qué factores pueden modificarla y qué escenarios pueden derivarse de esos cambios. Para ello debe observar candidaturas, reglas, calendario, territorio, opinión pública, estructuras partidarias, alianzas, comportamiento histórico del electorado y riesgos del proceso; analizar esos elementos de manera conjunta y convertirlos en inteligencia útil para apoyar la toma de decisiones de los candidatos.

La continuidad entre los tres niveles es clara: la inteligencia transforma información en conocimiento; la inteligencia política concentra ese análisis en el poder y sus actores, y la inteligencia electoral lo aplica a una competencia concreta.

En ese proceso no solo importa qué información se obtiene, sino también cómo se obtiene. La necesidad de saber tiene límites legales. Quien recopila información debe conocer qué puede observar y documentar legítimamente y cuáles ámbitos están protegidos por normas relacionadas con privacidad, comunicaciones y acceso a sistemas. La necesidad de saber no autoriza a obtener información de cualquier manera.

A este escenario se incorpora hoy la inteligencia artificial. La IA puede procesar encuestas, prensa, redes sociales, resultados históricos y datos territoriales; comparar variables, detectar patrones, identificar anomalías y ayudar a construir escenarios con una velocidad muy superior a la capacidad humana. Pero procesar información no equivale necesariamente a comprender su significado político.Una herramienta puede detectar un cambio de tendencia o una modificación en el discurso de un dirigente. Lo que no siempre puede determinar es por qué ocurre, qué intención existe detrás o qué consecuencias puede producir.

Ahí aparece la preponderancia de la inteligencia humana. La política está hecha de personas, intereses, relaciones, rivalidades, negociaciones y confianza. Una fuente humana puede conocer hoy una ruptura, conversación o negociación que todavía no aparece en ninguna encuesta ni base de datos. Y corresponde al analista valorar la credibilidad, reconocer intereses y comprender el contexto.

Por eso, inteligencia artificial e inteligencia humana no deben verse como capacidades excluyentes. La IA amplía la capacidad para observar y procesar información; la inteligencia humana aporta contexto, intención, acceso y juicio. Al final, todo nos devuelve al punto de partida: transformar información en conocimiento útil para reducir incertidumbre antes de decidir.

La inteligencia electoral no es acumular encuestas, recopilar rumores o simplemente monitorear redes sociales. Es integrar información, identificar señales, contrastar fuentes, interpretar cambios y construir escenarios. Y esa fue precisamente la idea con la que cerré mi presentación en Santo Domingo:

La inteligencia electoral no reemplaza al análisis político: lo aterriza en una fecha, una boleta y un resultado.

Sobre el autor:

José Domingo Arias (Gen. de Brig. (r) ERD) es miembro fundador del Observatorio de Seguridad y Defensa RD, Magister en Estudios Estratégicos de Seguridad, National Defense University/Magister en Estrategia, US Army Command and General Staff School/Magister en Mercadeó Internacional, Fordham University/Licenciado en Administración, Audrey Cohen College/Licenciado en Ciencias Militares, AMFA/ Especialidad en Homeland Security, National Defense University.
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