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Adolfina Mejia
noviembre 24, 2025
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La reciente decisión del Tribunal Constitucional de la República Dominicana, contenida en la sentencia TC/1225/25, ha generado debates intensos en la opinión pública. Algunos sectores han interpretado equivocadamente que este fallo abre la puerta a un supuesto “desorden” y desarrollar prácticas homosexuales, dentro de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Nada más lejos de la realidad.
Lo que realmente decidió el Tribunal Constitucional fue que no se puede criminalizar de la orientación sexual en los cuerpos castrenses y policiales, o sea que el guardia o policía que sea homosexual o lesbiana, cuando sale del servicio puede tener su intimidad sexual, sin que a los superiores le importe eso, es igual que los que tienen más de una persona como pareja, que eso pertenece a su vida privada, por eso se anularon disposiciones legales que imponían prisión a quienes en su vida privada mantuvieran relaciones íntimas con personas del mismo sexo.
La sentencia NO autoriza actividades sexuales dentro de los recintos militares y policiales ni en el ejercicio de funciones militares o policiales, no autoriza a que sea homosexuales, tan poco a que anden vestido de mujer, ni amanerados,.no permite que se alteren las normas de disciplina, jerarquía y convivencia que caracterizan la carrera militar y policial., tampoco convierte a las Fuerzas Armadas ni a la Policía en espacios de militancia LGBTIQ+, ni abre la puerta a un relajamiento de la disciplina
La sentencia protege la vida privada de los miembros de las instituciones de seguridad y defensa. Reconoce que la intimidad es un ámbito inviolable de la dignidad humana y que el Estado no puede encarcelar a alguien por su orientación sexual, porqwue eso no es un delito establercido Enel código penal. Se trata de un avance en materia de derechos humanos, pero limitado al plano personal, fuera del servicio y de las responsabilidades institucionales.
La decisión del Tribunal Constitucional no es para “homosexualizar” las Fuerzas Armadas ni la Policía Nacional, como algunos han querido caricaturizar. Es, en cambio, un paso firme hacia la consolidación de un Estado que respeta la dignidad de sus ciudadanos, incluso de aquellos que sirven en cuerpos disciplinados y jerárquicos. La disciplina militar y policial permanece intacta; lo que cambia es que ya no se puede criminalizar la intimidad de quienes, en su vida privada, decidan cómo vivir su sexualidad.

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