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Adolfina Mejia
noviembre 18, 2025
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Por: Juan Manuel Morel Perez
Abogado, docente, Magister en Seguridad y Defensa Nacional, Especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional humanitario, Especialista en geopolítica, doctorando en derecho Administrativo iberoamericano, Coordinador del Observatorio de Seguridad y Defensa-RD
El nombre de Víctor Bretón, o sencillamente Breton, no es extraño para nadie en la región del Cibao, la UASD o el movimiento popular. Todos conocen al rebelde, al abogado, al dirigente del FALPO, al director del distrito municipal de Canca. Pero pocos conocen al ser humano: el desprendido, el valiente, el amigo, el muchacho del Pico de la Reina, allá entre Licey y Moca.
Usualmente los homenajes llegan cuando las personas ya no están. Ideológicamente, Bretón murió en combate, pero hoy, tras haber cumplido 47 años, quiero rendirle un homenaje en vida: al ser de luces y sombras, mi compadre Víctor José Bretón Gil, con quien compartí secretos, luchas y complicidades.
Pocos saben que este 17 de noviembre, aquel inquieto joven que un expresidente le denomino el mao tse tun dominicamo, cumplio 47 años. A el lo conocí un martes, tras una multitudinaria marcha en el CURSA-UASD, pocos días después de mi ingreso a nuestra alma mater. Nadie quedaba indiferente ante su personalidad.
Con él se libraron grandes batallas universitarias y sociales. Me tocó ser su vocero en la clandestinidad, cuando el hoy extradictado William Durán Juárez y su escuadrón lo perseguían.
Al nacer su hijo, me correspondió ser el padrino, aunque la madre no quisiera saber de mí. Bretón tampoco quería saber de la madrina asignada, pero así se selló nuestra complicidad.
Junto a Bretón dirigí el FALPO. Me confió responsabilidades en el movimiento estudiantil y en ciudades del Cibao, que me hicieron sentir comprometido con la causa. Recuerdo una vez que fue detenido, y en solidaridad encendimos velas en el CURSA-UASD y volanteamos comunidades exigiendo su libertad.
Cuando recuperó la libertad, a pocos momentos de entrar a la asignatura Historia del Derecho, le dije:
“¡Coño, camarada, se dejó meter preso!” Él respondió con firmeza: “En este combate eso es lo que esperamos: triunfar, caer preso o morir.”
Desde entonces entendí que la lucha es sacrificio, y que Bretón encarna esa verdad con sus luces y sombras.
El tiempo pasó, pero siempre nos mantiene unidos la comunicación y los debates. Bretón se ha quedado en la protesta, sin pasar a la propuesta; aunque su discurso es de izquierda, poco a poco se ha ajustado al sistema. Aun así, se le aprecia, con todo y su izquierdismo rancio y trasnochado.
Compartí con don Chepe y Milagros, sus padres, reflejo de un origen noble . Vivimos grandes hazañas gastronómicas en la universidad, en La Vega y en la capital, celebraciones de amistad y resistencia.
Jamás olvidaré su gesto solidario cuando falleció mi abuela, ni su digno arte de tomar libros prestados y no devolverlos: de mi biblioteca secuestró no menos de quince.
También lloramos juntos la partida de grandes seres: Wilson y Ony, momentos de dolor que nos recordaron que la lucha no solo se libra en las calles, sino también en el corazón.
Hoy, al celebrar los 47 años de mi compadre, reconozco que su vida ha sido una mezcla de combate, amistad, sacrificio y travesuras. Con él compartí luchas, secretos, responsabilidades y también risas en medio de la adversidad. Bretón, con su protesta eterna y su práctica contradictoria, sigue siendo parte de mi historia y de la memoria colectiva.
Y aunque todavía espero que devuelva los quince libros que secuestró de mi biblioteca —quizás ya los considera patrimonio revolucionario—, lo cierto es que su huella no se mide en páginas devueltas, sino en las batallas libradas, las velas encendidas, las comidas compartidas, los amigos llorados y los gestos solidarios que nunca se olvidan.
Este homenaje es en vida: por su terquedad, su carisma, su noble origen y su capacidad de convertir cada encuentro en historia.
¡Salud por ti, compadre, por tus casi 5 decadas, aunque aquel personaje dijo que no llegabas a 30, por tus victorias y hasta por tu biblioteca paralela, construida en base a libros secuestrado!

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