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Adolfina Mejia
marzo 03, 2026
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Por: Valentín Rosado.
En numerosos países, el otorgamiento de ascensos militares y policiales por parte del jefe del Estado constituye mucho más que un acto administrativo. Se trata de una tradición arraigada que, con el paso del tiempo, se transforma en cultura institucional y en un componente significativo de la identidad nacional. En su condición de comandantes en jefe, jefes supremos o autoridades supremas, según el ordenamiento constitucional de cada nación, los presidentes reconocen, mediante estos ascensos, el mérito profesional, los años de servicio, la permanencia en el rango y el desempeño en misiones de carácter extraordinario.
Esta práctica es común en diversos Estados de América Latina, particularmente en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, países que cada 15 de septiembre conmemoran la proclamación del Acta de Independencia de Centroamérica, mediante la cual se separaron formalmente del dominio de la Corona española. Tras ese acontecimiento histórico, cada uno siguió su propio proceso político hasta consolidarse como Estados soberanos.
En ese mismo tenor, México celebra cada 16 de septiembre su independencia con un desfile militar en la Plaza de la Constitución, escenario en el que tradicionalmente se anuncian ascensos y reconocimientos a miembros de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos policiales. Estos actos buscan reafirmar el mérito individual, fortalecer la cohesión institucional y consolidar la identidad nacional, sin perder de vista la cooperación regional en materia de seguridad y defensa.
La República Dominicana no ha sido ajena a esta tradición. Los ascensos en las instituciones castrenses y en la Policía Nacional hunden sus raíces en el proceso de formación de los cuerpos de defensa tras la proclamación de la independencia nacional, así como en la posterior profesionalización impulsada a lo largo del siglo XX. Con el tiempo, se estructuraron formalmente el Ejército Dominicano y la entonces Marina de Guerra, hoy Armada de la República Dominicana.
En este contexto histórico, el patricio Juan Pablo Duarte y Díez es considerado uno de los primeros militares de carrera del país, al ostentar el rango de “General de la Nación”. Más adelante, durante la primera ocupación militar estadounidense de 1916, los procesos de ascenso comenzaron a institucionalizarse. En 1918, con la creación de la Guardia Nacional, se establecieron mecanismos más estructurados, aunque bajo supervisión extranjera.
En la actualidad, el régimen de ascensos en la República Dominicana se encuentra claramente normado. En las Fuerzas Armadas, rige la Ley Orgánica 139-13, mientras que en la Policía Nacional se aplica la Ley 590-16. Ambas legislaciones establecen los requisitos, procedimientos y criterios para la promoción del personal, correspondiendo al presidente de la República, en su condición constitucional de Autoridad Suprema, disponer los ascensos. Tradicionalmente, estos se anuncian horas después de concluido el magno desfile militar y policial del 27 de febrero, fecha en la que se conmemora un aniversario más de la independencia nacional.
En vísperas del 182 aniversario de la Independencia de la República Dominicana, los ascensos vuelven a cobrar especial relevancia como símbolo de continuidad histórica, reconocimiento institucional y compromiso con la defensa del Estado. Constituyen, en definitiva, un acto de justicia profesional y un estímulo para quienes han dedicado su vida al servicio de la nación.
Felicidades anticipadas a quienes resulten ascendidos. Felicidades al pueblo dominicano en esta significativa conmemoración patria. Honor eterno a Duarte, Sánchez, Mella y a todos los adalides de la Independencia Nacional. ¡Que viva la Patria!.
Sobre el autor
El autor es articulista y analista; Mayor General en servicio pasivo; piloto de la Policía Nacional y Magíster en Defensa y Seguridad Nacional por la UNADE, República Dominicana.
El autor es articulista y analista; Mayor General en servicio pasivo; piloto de la Policía Nacional y Magíster en Defensa y Seguridad Nacional por la UNADE, República Dominicana.

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