Titulares

miércoles, 26 de agosto de 2026

Al menos 98 muertos y cientos de desaparecidos, entre ellos muchos extranjeros, por una fuerte riada entre Nepal y Tíbet

El desastre ha arrasado edificios, puentes y otras infraestructuras en esa remota zona del Himalaya muy frecuentada por montañeros y peregrinos. Las autoridades nepalíes afirman que hay dos españoles sin localizar.

Al menos 157 personas han muerto este miércoles en Nepal y otras tres en China, aunque se teme por la vida de cientos más, tras una violenta riada y deslizamientos de tierra en el corredor montañoso de Gyirong, fronterizo entre ambos países y usado por numerosos montañeros. El desastre se produjo hacia las diez y media de la mañana, hora china (seis horas menos en la España peninsular). Por ahora no está claro qué provocó esta tragedia ni dónde se originó, pero cobra fuerza la hipótesis de que pudo ser causada por el vaciamiento de un lago glaciar.

La policía nepalí ha recuperado hasta ahora 157 cadáveres en la zona del desastre. La Junta de Turismo del país afirma además que hay 484 viajeros —391 extranjeros y 93 nacionales— en una lista provisional de personas sin localizar. A ellos se suman al menos casi un centenar de miembros de las fuerzas del orden y 60 trabajadores de distintos proyectos hidroeléctricos. Del lado chino, se han contabilizado al menos 265 personas desaparecidas, según el primer balance difundido por la televisión estatal china CCTV. Es decir, hasta el momento hay casi 900 desaparecidos.

Además, fuentes de Exteriores señalaron a EL PAÍS que “por el momento no constan españoles afectados”. Sin embargo, la agencia Efe, citando a las autoridades nepalíes, afirma que hay dos españoles que no han podido ser localizados.

Las imágenes de las cámaras de seguridad del lugar muestran la tragedia en cuestión de segundos. Decenas de personas corriendo, intentando escapar de la avalancha de agua y lodo que se llevaba por delante autobuses como si fueran de papel y destrozaba a su paso edificios, puentes y otras infraestructuras. Son esas imágenes desoladoras las que hacen pensar que el número de víctimas podría aumentar de forma importante.

“Nunca había visto una inundación así“, ha afirmado Girilal Budhathoki, un nepalí que resultó herido en la riada, al portal de noticias Online Khabar. Budhathoki ha contado que vio desaparecer a su esposa y cuatro hijos frente a sus ojos antes de que se perdieran en el deslizamiento. “Corrí hacia una esquina y logré sobrevivir, pero la corriente arrasó con el refugio en el que se encontraban”, ha agregado desde un hospital de la zona. “No tengo ninguna esperanza de que mi familia sobreviva”.

Entre los desaparecidos figuran, entre otros, 133 ciudadanos indios, 19 malasios, 33 británicos, 47 estadounidenses, 34 australianos, 24 canadienses, siete ucranios, seis singapurenses, seis sudafricanos y cinco japoneses, según EFE, citando fuentes nepalíes. Las autoridades locales insisten en que siguen comprobando esta lista, por lo que todavía no puede concluirse que todos hayan sido arrastrados por la riada.

La elevada presencia de extranjeros en esta zona se explica porque este corredor transfronterizo es el que usan los grupos organizados que viajan entre Katmandú y Tíbet, después de que otro paso quedara destruido tras el terremoto de 2015 en la zona. Por allí circulan las excursiones con destino a la capital tibetana, Lhasa, y al Everest, además de peregrinos que se dirigen al monte Kailash (uno de los lugares más sagrados del hinduismo, que lo considera la morada del dios Shiva) y al lago Manasarovar, cuyas aguas también son veneradas. El acceso a Tíbet está sometido a autorización china previa y no permite el turismo independiente. Por otro lado, en la vertiente nepalí, Rasuwa alberga también el acceso a las rutas de senderismo del valle de Langtang.



Fuente/El País 



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