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jueves, 26 de marzo de 2026

En España muere Noelia Castillo por eutanasia tras 601 días de espera



La mujer, de 25 años, ha cumplido su voluntad tras más de 600 días de espera. Abogados Cristianos convocó esta tarde una oración tras intentar revocar la prestación

Noelia Castillo, la joven parapléjica de 25 años que esperaba la eutanasia desde hace más de año y medio, ha fallecido esta tarde tras recibir la prestación de ayuda para morir en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes (Barcelona) donde estaba ingresada, según le han confirmado a EL PAÍS fuentes sanitarias. La asociación ultrareligiosa Abogados Cristianos, que ha intentado hasta el último momento parar el proceso en representación del padre, también ha publicado un mensaje en la red social X: “Ya se ha ejecutado la eutanasia a Noelia. Pedimos oraciones por su alma y su familia. Descanse en paz”.

La joven sufría dolores constantes y un sufrimiento psíquico intenso, según acreditó la comisión de expertos independientes que valoró su caso y que vela por el buen cumplimiento de la ley de la eutanasia. Pero tuvo que esperar 601 días para que se hiciese efectiva la prestación que tenía concedida. En ese tiempo, Noelia fue la protagonista involuntaria de un periplo judicial sin precedentes iniciado por su padre para revocar la ayuda para morir. Representado por Abogados Cristianos, el progenitor intentó parar la eutanasia de la joven, pero hasta cinco instancias judiciales rechazaron su petición (una jueza tumbó, hace apenas unas horas, la última maniobra para paralizarla). “Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto”, dijo Castillo el martes en un programa de televisión. Este jueves, en medio de un insólito revuelo social y mediático, su deseo (y su derecho) se cumplió.

La joven consiguió, finalmente, recibir la ayuda para morir dignamente. Pero su decisión libre y consciente ha estado cuestionada hasta el final. En la víspera de su muerte, Abogados Cristianos convocó “una vigilia de oración” a las puertas de la residencia donde estaba ingresada y, para el mismo día de su fallecimiento, llamó a “rezar y dejar flores” ante la sede de la Dirección General de Prevención y Protección de la Infancia y la Adolescencia (DGPPIA), el órgano de la Generalitat encargado de la protección de menores y que asumió la tutela de Noelia durante un tiempo cuando era una niña. En las horas previas, los comentarios públicos sobre su caso se han sucedido: desde el PP han dicho que era “triste, un fracaso del Estado”; la Conferencia Episcopal ha admitido que el sufrimiento de la joven “estremece”, pero “su verdadero alivio no es el suicidio”; el pianista James Rhodes le ha ofrecido su ayuda y apoyo económico para que tomase la decisión “desde un lugar de relativa tranquilidad”; el cantante Pitingo le ha pedido no tomar una determinación ”definitiva en un momento tan oscuro”. “No lo hagas”, “Dios te ama”, “reza por Noelia”, se lee en redes sociales.

Algunas decenas de personas se reunieron a las 18:00 a las puertas del Hospital Residencia Sant Camil, hora prevista para el procedimiento. La concentración, convocada por Abogados Cristianos, se ha prolongado durante una hora, con los asistentes rezando con sus rosarios. “La familia se ha mantenido unida en defensa de la vida de Noelia”, ha afirmado José María Fernández, abogado del padre, pese a las críticas previas de la propia Noelia sobre el abandono paterno. También ha asistido la diputada de Vox María García Fuster, que ha llevado flores para expresar, ha dicho, sus condolencias y su “rechazo” a la eutanasia de la joven: “Se trata de un fracaso institucional de la sociedad. Un abandono por parte de todos los niveles de gobierno”.

Noelia pasó su última noche con su madre en la residencia sociosanitaria donde vivía y, según avanzó el programa Y ahora Sonsoles, en horas antes de morir también estuvo acompañada de otros miembros de su familia, como su abuela o su propio padre.

En ese mismo programa, la joven había anunciado que, en el momento de su muerte, no quería a ningún familiar alrededor. “Quiero morirme mona, guapa, me pondré el vestido más bonito que tenga, me maquillaré”, avanzó días antes. Pidió recibir la prestación en su habitación, su “zona de confort”, el lugar donde se sentía “más protegida”. Pero, sobre todo, hacerlo a solas: “Les he dicho a la familia que están invitados a venir a despedirse, pero no cuando me vayan a poner la inyección. No quiero a nadie dentro, no quiero que me vean cerrando los ojos”, manifestó.

El proceso de eutanasia está estrictamente protocolizado: consiste en una combinación de fármacos (ansiolíticos, anestésicos, inductores del coma y bloqueantes musculares) que se administran paulatinamente. Desde que se comienzan a dar los fármacos hasta el fallecimiento no suele pasar más de 30 minutos. De las palabras previas de Noelia se desprende que ella había optado por recibir la medicación por vía intravenosa.


Fuente/El País 



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