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jueves, 28 de mayo de 2026

La operatividad de los agencias de inteligencia: un complemento necesario


Por: Juan Manuel Morel Perez
j.morelperez@gmail.com
Twitter @ElgranMorel


Recientemente, tras un debate en el Observatorio de Seguridad y Defensa RD sobre si los organismos de inteligencia deben realizar operativos —entiéndase allanamientos, apresamientos, etc.— se publicó un artículo titulado “La no operatividad de los departamentos de inteligencia: una frontera necesaria para la eficacia institucional”. En dicho texto se sostiene la premisa clásica de que la inteligencia tiene como función estrictamente analítica, separada de la operación.

Sin embargo, esa visión desconoce la evolución contemporánea de los sistemas de seguridad, donde las agencias de inteligencia son como un ave con dos alas: una de análisis y otra de operación. Ambas son indispensables para enfrentar amenazas dinámicas y la criminalidad organizada.

Es importante saber sobre La integración frente a la fragmentación, ya que en su l artículo el maestro José Arias Paredes advierte que permitir que los departamentos de inteligencia hagan operativos genera “confusión de funciones”. En realidad, lo que debilita la eficacia institucional es la fragmentación. La integración no significa que los analistas pasen al campo operativo, sino que los organismos de seguridad nacional cuenten con un brazo especializado para acciones en terreno, distinto del analítico pero articulado con él. La claridad de mando se preserva mediante protocolos y marcos legales, no mediante la separación absoluta.

La objetividad y el rigor

Afirma el queridísimo general Arias que si inteligencia ejecuta, pierde distancia crítica. Sin embargo, la objetividad no depende de la pasividad, sino de la profesionalización, la ética institucional y los mecanismos de control. Los organismos internacionales que combinan análisis y operación —como la CIA, el Mossad y el FSB— han demostrado que es posible mantener rigor analítico mientras se ejecutan operaciones encubiertas.

El texto sostiene que la rapidez depende de integración, no de operatividad. Sin embargo, la experiencia demuestra que cuando inteligencia posee capacidad operativa, la respuesta es más ágil y precisa. La integración sin operatividad puede terminar siendo vulnerable.

Se reconoce que existen organismos con brazos operativos, pero se descartan por responder a marcos legales particulares, esa afirmación es reduccionista. La verdadera lección es que los sistemas modernos han entendido que inteligencia y operación no son mundo aislados sino , sino funciones complementarias que deben articularse bajo control legal y supervisión institucional.

El artículo plantea que inteligencia “no debe absorber la operación”. Nadie propone que lo haga. Lo que se defiende es que inteligencia tenga capacidad de complementar el análisis con el apoyo directo en terreno de su parte operativa especializada.

La verdadera eficacia y eficiencia de los departamentos o agencias de inteligencias l no está en levantar muros entre funciones, sino en construir puentes de integración siempre bajo el marco legal, el respeto a los derechos humanos y dentro de su ámbito competencial. Una agencia moderna de inteligencia no convierte a sus analistas en operadores, pero sí reconoce que necesita dos brazos inseparables: el analítico y el operativo, para volar con eficacia en la preservación de la Seguridad Nacional.

Sobre el autor:

Juan Manuel Morel Perez es abogado, Magister en Seguridad y Defensa Nacional, Especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional humanitario, especialista en Geopolítica doctorando en derecho Administrativo iberoamericano, Coordinador del Observatorio de Seguridad y Defensa-RD
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